Por medio de dos mensajes consecutivos de Twitter, monseñor Silvio José Báez Ortega condenó la represión policial contra los ciudadanos que demandaban elecciones libres y limpias, en la mañana de este miércoles 8 de julio en las cercanías del Consejo Supremo Electoral.
En su primer mensaje, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua exclamó: “¡Inaceptable y condenable bajo todo punto de vista la violencia represiva de la Policía hoy contra manifestantes frente al CSE!” Y en un segundo tuit el obispo Báez expresó: “La Policía no escuchó al papa ayer: ‘Hay que dejar en el doloroso recuerdo la represión, el control y la falta de libertad’ (Francisco)”
También el cardenal Leopoldo Brenes se pronunció sobre la represión sufrida por los ciudadanos que demandan elecciones justas y transparentes, la misma petición que la Conferencia Episcopal presentó a Daniel Ortega en su histórica carta del 21 de mayo del año pasado, de la cual no hubo hasta ahora ninguna respuesta.
El cardenal Brenes llamó a la tolerancia, tanto a las autoridades como a los activistas políticos y sociales, pidiéndoles “no perder de vista que nuestra nación requiere de un alto espíritu inclusivo, capacidad de diálogo y civismo para evitar el retorno a situaciones dolorosas que hemos superado en nuestra historia reciente”. A lo cual nosotros nos permitimos agregar, que ese espíritu de diálogo y civismo ha sido demostrado una y otra vez por la oposición, la sociedad civil, el sector empresarial privado y la misma Iglesia católica de Nicaragua, pero Daniel Ortega no lo ha querido apreciar ni atender pues al parecer él sí quiere que la nación retorne a las situaciones dolorosas del pasado reciente.
La observación de monseñor Silvio Báez, de que la Policía no escuchó lo dicho por el papa, se refiere al discurso que el santo padre pronunció el martes de esta semana en la histórica iglesia de San Francisco de la capital ecuatoriana, en una reunión con representantes de la vida social, política y económica de Ecuador.
El papa pronunciará todavía varios discursos, todos importantes, sin duda, en lo que resta de su gira por América del Sur que concluirá el próximo 13 de julio. Sin embargo su intervención del martes pasado en la iglesia quiteña de San Francisco ha sido digno de resaltar.
Advirtió el papa en esa ocasión, que “las normas y las leyes, así como los proyectos de la comunidad civil, han de procurar la inclusión, abrir espacios de diálogo, espacios de encuentro y así dejar en el doloroso recuerdo cualquier tipo de represión, el control desmedido y la merma de libertades”. También al llegar a Bolivia, ante el mismo presidente populista Evo Morales (reconocido por su autoritarismo, intolerancia y aversión a la libertad de expresión y de prensa), el papa elogió los programas sociales de su gobierno pero también señaló, categóricamente, que “la libertad siempre es el mejor ámbito para que los pensadores, las asociaciones ciudadanas, los medios de comunicación desarrollen su función, con pasión y creatividad, al servicio del bien común”.
La respuesta de Evo Morales al papa fue entregarle una sacrílega figura de la hoz y el martillo, símbolo del comunismo estalinista, con una cruz de Cristo en el centro.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A