La ciudad de Managua, al igual que muchas capitales de los países de América Latina y el mundo, enfrenta hoy en día varios desafíos del urbanismo moderno, entre los cuales están: i) consolidación urbana, ii) modernización de la infraestructura, iii) impulsar el sector cuaternario: economía del conocimiento y creativa; y iv) crear condiciones para generar nuevas alternativas de vivienda digna y accesible.
Al respecto, y en base a estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es necesario invertir unos 1,200 millones de dólares para solventar el déficit habitacional existente que es ocasionada por diversas razones: i) existe un mercado formal laboral incipiente, que está constituido por apenas el 26 por ciento de la población económicamente activa, que en promedio ganan 320 dólares mensuales según el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y ii) la poca capacidad de ahorro que tienen las familias nicaragüenses; según datos de la Superintendencia el 88 por ciento de las personas que cuentan con una cuenta bancaria de ahorro en dólares tienen un promedio en sus cuentas de 730 dólares lo cual es insuficiente para poder pagar la prima de una vivienda.
Este entorno, sin duda nos refleja, el gran reto que los actores de la cadena de valor del sector vivienda enfrentan “ofrecer soluciones habitacionales innovadoras que sean asequibles a la mayoría de los nicaragüenses”.
Una de las alternativas que el sector privado está impulsando es aumentar la densificación habitacional mediante la promoción de la construcción vertical en zonas estratégicas y en donde se utilice la infraestructura ya existente, lo cual tiene que ir acompañado de manera combinada con otras iniciativas con enfoque integral e inclusivo. Por ejemplo, la creación de un Fondo de Hipoteca Asegurado el cual permitiría a hacer sujeto de crédito a familias que si cuentan con los ingresos para cubrir la mensualidad de un préstamo hipotecario pero que por su condición de trabajo no puede acceder al mismo. Por tanto, esta nueva modalidad constructiva presenta los siguientes beneficios:
1. Maximiza el uso de la tierra al construirse más unidades de viviendas en una misma parcela. (De acuerdo con un estudio del Instituto Global de McKinsey, la estrategia más importante para la promoción de viviendas asequible a nivel mundial es disminuir el costo de la tierra, ya que este representa entre un 25 por ciento-78 por ciento del costo total de una vivienda).
2. Reduce los altos montos de inversión requeridos para el suministro de infraestructura y servicios básicos (agua potable & saneamiento, caminos de acceso, energía eléctrica y telecomunicaciones) en zonas periféricas de las ciudades. A nivel de ejemplo, de acuerdo con la Cámara de Urbanizadores de Nicaragua (Cadur) se estima que dichos costos equivalen entre un diez por ciento-treinta por ciento de los costos totales de construcción.
3. Vivir en la cercanía a los polos de conectividad social, entretenimiento y laboral. (Hoy en día es mundialmente reconocido los beneficios que se obtienen al residir en distancias inferiores a una hora de los centros de trabajo y de diversión).
La sinergia de dichos elementos en combinación con otros descritos, impactaría positivamente en ofrecer viviendas a precios más asequibles para la mayoría de la población, lo cual a su vez, incidiría en pro del crecimiento socioeconómico del país, al generar más empleo, incrementar la base tributaria y social del país, entre otros.
El autor es presidente de la Cámara de Urbanizadores de Nicaragua.