El peritaje de laboratorio de criminalística sobre las huellas dactilares y los resultados de ADN que deberá emitir Medicina Legal son elementos de prueba contundentes que espera el Ministerio Público para la audiencia inicial contra los hermanos Bernardo Guadalupe Sevilla Espino, de 22 años, y S.A.S.E., de 15, que había sido fijada para hoy, pero fue reprogramada para el viernes, a las 10:30 a.m.
Los dos hermanos que presuntamente mataron a su madre Ana María Espino Requenes, de 55 años, a su sobrina Mayra del Carmen Sevilla, de 20, y a la doméstica, Senayda del Rosario Fonseca, de 16, en Acoyapa, Chontales, son acusados por los delitos de parricidio, asesinato, abuso sexual y robo con intimidación agravado.
El juez de Violencia de Chontales, Leonardo Gálvez, dijo que a solicitud de la Fiscalía, y con el fin de recabar mayores elementos de prueba, reprogramaron la audiencia contra Bernardo Guadalupe para el próximo viernes.
También la juez de la Niñez y Adolescencia departamental, Marisela Laguna, programará para los próximos días la audiencia de revisión de pruebas contra el menor.
El fiscal especializado en Violencia, Juan Carlos García, explicó que a raíz de la audiencia preliminar en la que el juez Gálvez dictó prisión preventiva contra los dos hermanos, tienen diez días para la elaboración e intercambio de pruebas. Estamos obteniendo todas las pruebas periciales y testimoniales, pues se trata de un triple crimen, con cuatro delitos cometidos, es un caso bastante complejo, apuntó.
Además del parricidio y asesinato, probaremos que robaron 170,000 córdobas que era el dinero correspondiente a las cinco manzanas de tierra que había vendido Ana María, además hubo abuso sexual en sus partes íntimas, señaló el fiscal.
LAS ESTRANGULARON
En una de sus declaraciones, Bernardo Guadalupe aseguró que usó un mecate para estrangular a las víctimas y que su hermano menor utilizó un machete vaina roja para dar estocadas mortales, así como un arma de fuego para intimidarlas.
El menor presuntamente afirma que también emplearon un cuchillo, evidencias que Bernardo Guadalupe enterró, al igual que una camisa ensangrentada.
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