Ayer el Ejecutivo y otros poderes del Estado se hicieron presente al mausoleo de Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista, para conmemorar el 79 aniversario de su natalicio.
Aunque Fonseca Amador es Héroe Nacional desde el 27 de octubre de 1980, la conmemoración de su natalicio solo recibe honores del partido sandinista en el poder y de los empleados estatales.
Sin embargo, pareciera que pronto hasta ese partido dejará de rendirle honores a quien han llamado “Comandante en Jefe de la Revolución Popular Sandinista”.
Desde que Ortega asumió el poder de nuevo en Nicaragua, en enero del 2007, la maquinaria propagandística que dirige su esposa, Rosario Murillo, se ha encargado de minimizar las figura históricas y las acciones que realizaron miembros del Frente Sandinista antes de tomar el poder en 1979.
Donde se ha visto con mayor claridad este esfuerzo propagandístico del orteguismo ha sido en la celebración de El Repliegue, acción que se ejecutó mientras Ortega se encontraba en Costa Rica, pero actualmente él es el principal protagonista, mientras los comandantes que en realidad participaron —que en su mayoría están fuera del orteguismo— no participan.
Pero el esfuerzo por borrar la historia de los mismos sandinistas y dejar como únicas figuras a Daniel Ortega y su esposa tomó un nuevo giro ayer, y el papel le correspondió a la Policía Nacional, cuya numerosa delegación encargada de supuestamente rendir homenaje a Fonseca Amador entró coreando: “Con Daniel al Frente, el pueblo presidente”.
Triste papel que le tocó jugar a una institución que según la Constitución Política en su artículo 97 y su Ley Orgánica en su artículo 1 dicen que es “un cuerpo armado de naturaleza civil (…), profesional, apolítica, apartidista, obediente y no deliberante”.
Para dejar más claro el sometimiento a la persona de Ortega de ese cuerpo, que está obligado por ley a garantizar la seguridad de todos los nicaragüenses, la delegación fue encabezada por el comisionado general Francisco Díaz, consuegro del presidente inconstitucional. La directora de facto, primer comisionada Aminta Granera, no estuvo presente en el acto.
La actitud de la Policía Nacional -expuesta en el Editorial de ayer- en la que esa institución no cumple con su deber de investigar las denuncias interpuestas por los jóvenes de #OcupaInss que fueron víctimas hace dos años de violencia y robos a manos de matones enviados por el Gobierno a desarticular las demostraciones de apoyo a los adultos mayores en junio de 2013; y con la demostración de sometimiento a la personalidad de Daniel Ortega en el acto de ayer, no queda más que concluir que ya no existe una Policía Nacional.
Cualquier nicaragüense que no esté —como lo están los policías— sometidos a la autoridad de la pareja presidencial no puede tener la esperanza de contar con la protección de un cuerpo armado, cuya misión primordial es garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.
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