El actor austríaco se presentó en Berlín al frente de la gira promocional del nuevo Terminator Genisys , dispuesto a asumir los errores, pero sin arrepentirse de lo que hizo dentro o fuera de la pantalla.
“No cambiaría nada de mi vida. He cometido errores, profesionales y privados, pero cada uno de ellos forma parte de mi propia máquina del tiempo y no voy a renunciar a ellos”, afirmó el actor y exgobernador de California, de regreso en el mundo del cine tras dejar la política.
En su nueva incursión en el célebre cibernético que interpretó por primera vez en 1984, Schwarzenegger ya no es la máquina terrible que pretende liquidar a Sarah Connor, sino un “Terminator” programado para ser un ángel guardián de la mujer que debe engendrar al líder de la resistencia, John Connor.
“No es un remake. Es una revisión libre de una historia universalizada y actualizada”, defendió por su parte el director del filme, Alan Taylor.
En el nuevo filme Sarah Connor ya no es Linda Hamilton, la intérprete del original, sino Emilia Clarke —“Juego de tronos”—, quien adopta sin reparos el papel de “hija” encantada con un ángel protector al que denomina papá.
“Mi Terminator es una máquina programada para proteger a su hija, yo como padre debo estarlo para hacerlo con los míos”, apuntó Schwarzenegger, muy lejos ya del paquete de músculos que fue en el pasado, humanizado y ansioso de demostrar que, como en el filme, tal vez esté algo más viejo “pero no obsoleto”.
Regresar a ese papel con 67 años es algo que debe asumirse con “ciertas dosis de humor”, afirmó el actor, irónico y con sobradas facultades para ganarse a su auditorio, sea cuál sea su cíborg (cibernético).
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