La petrolera estadounidense Exxon Mobil y la estatal venezolana PDVSA anunciaron ayer la venta a PBF Energy, una empresa mixta de refinación en el estado de Luisiana (sur), que concluye todo emprendimiento conjunto entre las compañías.
PBF adquirirá el ciento por ciento de Chalmette Refining, de la que Exxon y PDVSA eran propietarios 50-50, señaló Exxon en un comunicado, confirmado luego por PDVSA.
La compañía era el último emprendimiento mixto entre Exxon y PDVSA, según declaraciones a la prensa de voceros de la petrolera estadounidense, que mantiene una batalla judicial contra Caracas.
El acuerdo, cerrado por 322 millones de dólares, incluye la refinería Chalmette, que produce 189,000 barriles diarios en el Golfo de México, y otros activos, señaló PBF Energy en otra nota.
La decisión de venta de Chalmette está en línea con las prioridades de salir de activos no estratégicos, dijo el vicepresidente de refinación de PDVSA, Jesús Luongo en un comunicado.
De manera similar, el presidente de la división de refinación de Exxon, Jerry Wascom, dijo que la decisión responde a una revisión regular de sus activos.
Es el resultado de una evaluación estratégica del sitio y cómo se encaja en nuestro portafolio de refinación en el Golfo de México, señaló Wascom en un comunicado.
Exxon Mobil y Venezuela mantienen una prolongada batalla legal internacional. El Centro Internacional para la Resolución de Disputas sobre Inversiones (CIADI) ordenó en octubre pasado a Venezuela indemnizar a Exxon Mobil por expropiar sus activos en 2007, en medio de una ola de nacionalizaciones en el sector petrolero, el principal del país suramericano.
Tras suspender temporalmente el fallo, el CIADI, órgano de arbitraje del Banco Mundial, ratificó la semana pasada su orden para que Venezuela pague 1,600 millones de dólares a Exxon, aunque la indemnización roza los dos mil millones por intereses acumulados desde 2007.
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