Cuando el economista Paul Samuelson (1915-2009) escribió y publicó su libro Economía Moderna en 1945 estaba entregando al mundo un texto que por más de seis décadas ha sido el libro de cabecera para estudiantes de cursos de economía, en poco tiempo el libro se convirtió en un texto clásico utilizado en las diferentes facultades de ciencias económicas del mundo, facultades que siempre buscaban las ediciones más actualizadas. Fue la capacidad de análisis y síntesis de Samuelson que lo llevó a convertirse en toda una institución al punto que su apellido se asocia inmediatamente a la economía.
Samuelson fue un alumno de Joseph Schumpeter y quizás el más importante Neokeynesiano razón por lo que protagonizó varias discusiones con el economista y premio Nobel Milton Friedman, discusiones sobre todo en lo que respecta al rol del Estado en la actividad económica pues para Samuelson es necesaria la intervención del Estado para reducir las desigualdades y equilibrar los niveles de vida.
En 1970 recibió el premio Nobel de Economía que le fue otorgado por el desarrollo de la teoría económica estática y dinámica, la Academia Sueca reiteró que el premio se lo otorgaba: “Por haber hecho más que cualquier otro economista contemporáneo para aumentar el nivel del análisis científico en la teoría económica”.
Fue un economista que participó durante toda su vida en el debate público meses antes de morir escribió un artículo a propósito de la crisis financiera mundial iniciada en 2007, que fue todo un escándalo. El escrito titulado Adiós al capitalismo de Friedman y Hayek fue un ataque frontal al fundamentalismo de mercado instaurado desde inicio de los años ochenta del siglo pasado, Samuelson el gran neo keynesiano culpó a esos economistas por el descalabro financiero en un párrafo en el que se contestaba la siguiente pregunta: ¿Qué es entonces lo que ha causado, desde 2007, el suicidio del capitalismo de Wall Street? “En el fondo de este caos financiero, el peor en un siglo, encontramos lo siguiente: el capitalismo libertario del laissez faire que predicaban Milton Friedman y Friedrich Hayek, al que se permitió desbocarse sin reglamentación. Esta es la fuente primaria de nuestros problemas de hoy. Hoy estos dos hombres están muertos, pero sus envenenados legados continúan”. Habrá que recordar la rivalidad entre Keynes y Hayek rivalidad que continuarían sus discípulos Samuelson y Friedman para comprender en toda su magnitud dicha expresión.
Samuelson se definía como un centrista y cuánta razón tenía el maestro pues el análisis económico debe de desprenderse del enfoque político que pervierte y prostituye a las ciencias económicas. Justificaba su posición de centro por su larga y variada experiencia en historia económica y decía que había aprendido por las malas a ser incurablemente ecléctico.
Hoy en día se necesita a economistas como Samuelson pues las ciencias económicas desde que se inició la crisis financiera internacional ha caído en el desprestigio, sobre todo cuando muchos economistas y facultades de Ciencias Económicas se unieron al mundo de los negocios y las finanzas, lo que ha puesto en riesgo la independencia y la objetividad en las conclusiones y recomendaciones.
La crisis económica que se extendió a todo el mundo desde el 2008 y que se sigue viviendo ha demostrado la existencia de una incapacidad de las ciencias económicas y de quienes la ejercen para ofrecer nuevos caminos y cursos de acción, pareciera que el camino a seguir es el cuestionamiento de todos los supuestos de la economía actual lo que requiere de una revisión de todas las ideas, métodos e instrumentos. Todo esto hace que hoy en día al cumplirse cien años del nacimiento de Paul Samuelson se requiera aumentar el nivel del análisis científico en la teoría económica tal y como lo hizo el gran economista en su momento.
El autor es contador y catedrático de Finanzas en la UAM.
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