Para Nicaragua, que nunca ha sido potencia en nada, y menos aún en deportes, el aterrizaje de un pelotero en Grandes Ligas es motivo de celebración nacional. Ocurre igual cuando un pinolero irrumpe en el boxeo y coloca una corona mundial sobre su cabeza. Son actos heroicos.
Eso explica el sentimiento de pesar que se percibe entre los aficionados, luego que de un solo tajo, y en el mismo día, la representación nica en las Mayores quedó reducida a Erasmo Ramírez, quien sube hoy a la colina por Tampa, ante los Nacionales de Washington.
Everth Cabrera, torpedero de notable defensa y electrizante velocidad, fue dejado en libertad por los Orioles, quienes lo habían colocado en asignación desde el pasado 5 de junio. Pero no lo cambiaron ni lo enviaron a las Menores. Le dieron su baja y ahora está sin empleo.
Juan Carlos Ramírez, lanzador de potencia, pero aún trabajando para ampliar su repertorio, ha sido colocado a disposición de los demás equipos por Arizona, donde hizo trabajos buenos, otros malos, pero daba la impresión que merecía más chances. Arizona pensó otra cosa.
Y mientras Wilton López se rehabilita en las Menores con Toronto, nos hemos quedado solo con Erasmo, quien lucha por consolidarse, luego de un inicio tenebroso en Tampa. En varios momentos se ha tenido cuatro nicas a la vez. Ahora solo hay uno.
Cabrera tendrá trabajo. Un defensor y corredor de ese tipo siempre es necesario. Aunque, claro, lo ideal sería que bateara más. Y a J.C. lo que le queda es trabajar más en la ampliación de sus recursos, pero tiene poder y juventud. Alguien lo tomará.
Y mientras Cheslor Cuthbert llega, solo nos queda cruzar los dedos por Erasmo.
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