El embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, Rafael Ramírez, consideró ayer en un comunicado “falsas e injerencistas” las declaraciones del portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, quien el jueves indicó que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos está “seriamente preocupado por la legalidad y condiciones de quienes han sido detenidos por ejercer su derecho a la libertad de expresión y a reuniones pacíficas”.
Según Ramírez, el pronunciamiento “constituye una violación de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”, así como de la resolución por la que se creó el cargo de Alto Comisionado, que demanda un “tratamiento objetivo, imparcial, no selectivo, sin manipulaciones ni concepciones políticamente motivadas del tema de los Derechos Humanos”.
“Las declaraciones emitidas por el portavoz del secretario general debilitan la credibilidad institucional del Consejo de Derechos Humanos en la medida en que prejuzgan el funcionamiento institucional de un país miembro de esta organización, y sobrepasan los mecanismos establecidos por este, como el Examen Periódico Universal y los órganos de los tratados”, insistió.
Dujarric se refirió a Venezuela con motivo de una huelga de hambre que iniciaron el martes Eduardo Bavaresco y Josmir Gutiérrez, frente a la sede de la ONU, por cuya situación se interesó el miércoles el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Bavaresco y Gutiérrez, quienes residen en Miami, iniciaron la protesta para denunciar la situación de los que consideran “presos políticos” en su país y pedir la intervención de la ONU.
El embajador reiteró la “permanente disposición” de Venezuela para “mantener un diálogo constructivo basado en el respeto y a través de los canales correspondientes para abordar y contribuir a la promoción de los derechos humanos en todo el mundo”.
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