El próximo lunes comienza en Washington, Estados Unidos, la 45 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la cual están presentes como observadores y participando en actividades conexas, representantes del Cenidh y otros organismos defensores de los derechos humanos y cívicos de los nicaragüenses.
Esta Asamblea de la OEA es crucial, porque en ella se elegirá cuatro de los siete miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y también cuatro de los siete jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismos que son parte de la OEA pero gozan de autonomía y por eso su actuación es la mejor y más confiable de todo el sistema interamericano.
Otra expectativa de la 45 Asamblea General de la OEA, es el debut de su nuevo secretario general, el político y diplomático uruguayo de izquierda Luis Almagro, quien ha asumido públicamente el compromiso “de ser inflexible en el respeto de los Derechos Humanos y la Democracia”, como lo dijo él mismo en un artículo de opinión que publicó la semana pasada en El País, diario español de circulación internacional.
La elección de los ocho miembros y jueces de los organismos de la OEA que velan por los derechos humanos, es crucial porque los regímenes autoritarios de la región agrupados en la alianza Alba, entre los cuales se encuentra el de Nicaragua, quieren poner fin a la autonomía de dichos organismos, o al menos neutralizarlos. De manera que van a procurar que los funcionarios electos respondan de alguna manera a sus intereses.
Para los cuatro asientos de jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que serán elegidos en esta Asamblea de la OEA, hay cinco candidatos, los cuales son postulados por Costa Rica, Chile, Uruguay, Argentina y Ecuador. De los candidatos de Costa Rica y Chile, los defensores de los derechos humanos confían en que actuarán con la independencia política que requiere el ejercicio de estos cargos. Sin embargo, de los propuestos por los gobiernos de Uruguay, Argentina y Ecuador, dados sus antecedentes lo que hay es incertidumbre sobre cuál sería su comportamiento, particularmente en los temas de la libertad de expresión. Preocupa sobre todo la posible elección del candidato ecuatoriano Patricio Pazmiño Freire, quien como presidente de la Corte Constitucional del Ecuador ha avalado todas las iniciativas de Rafael Correa en contra de la libertad de prensa en ese país.
El régimen de Correa, como lo explicó ayer en LA PRENSA Mauricio Alarcón- Salvador, miembro del organismo no gubernamental ecuatoriano Fundamedios, es intolerante con la libertad de expresión. Y no oculta su pretensión de que este derecho fundamental de los ciudadanos sea coartado también a nivel regional.
Los representantes de organismos nicaragüenses defensores de los derechos humanos y de otras organizaciones civiles de Nicaragua que observan directamente la Asamblea de la OEA, están atentos a lo que ocurra con la elección de los cargos mencionados. La expectativa es justificada, porque sería un duro golpe a los derechos humanos y la libertad de expresión que los regímenes autoritarios logren menoscabar la autonomía e integridad de los organismos de derechos humanos de la OEA.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A