Jesús de Santiago

No va a fiestas, no va a eventos; a él lo que le gusta es meditar y ver el mar. A Jesús de Santiago, nacido en Valladolid, España, le gustaría vivir doscientos años y no concibe la vida sin los libros.

No va a fiestas, no va a eventos; a él lo que le gusta es meditar y ver el mar. A Jesús de Santiago, nacido en Valladolid, España, le gustaría vivir doscientos años y no concibe la vida sin los libros.

¿Su amor platónico?

Una prima mía hace unos años, ese fue un amor platónico tremendo. Nunca le dije nada, por supuesto (sonríe).

Un mal hábito…

Trabajar demasiadas horas. Soy un “workaholic”.

¿Se identifica con alguna caricatura?

Sí, con el Capitán Trueno. Yo lo leía mucho y siempre me sentía muy cercano a lo que hacía. Y otra persona que me hubiese gustado ser, no sé por qué, es El Zorro (ríe).

Un secreto…

Quizás que soy un niño siendo adulto, porque me encanta jugar. Me ven como persona seria, pero no es cierto (ríe).

Describa a su pareja ideal…

Es una nicaragüense, la tengo desde hace 32 años. No la podría cambiar.

¿Qué quería ser de pequeño?

Quería ser piloto, pero no pude porque me hice religioso de La Salle.

Un apodo…

Me llaman “Chus”.

¿Baila?

No sabía bailar, hace unos ocho años me enseñó una nica y ahora soy muy bueno. Todo mundo se ríe de mí, pero porque me muevo mucho (ríe).

Algún talento oculto…

Siempre he sido un gran, gran deportista, sobre todo jugador de balonmano y de futbol. En los primeros años en Nicaragua estuve en la Selección de futbol de Jinotega.

Su look ideal…

Me gustaría tener barba y usar una cotona y unas sandalias nicaragüenses. Me encantaría andar por la calle así.

¿Fobias?

Sí, tengo una claustrofobia horrorosa. Mi mayor problema es tener pesadillas sobre encontrarme en un túnel o un lugar así, es terrorífico.

Si pudiese escoger a cualquier persona en el mundo ¿con quién cenaría?

Me hubiese gustado conocer la personalidad de (Bill) Clinton , conocerlo y compartir con él un rato.

¿Lo más difícil que ha vivido?

Antes de la Revolución me tocó estar aquí y sufrir un poco las llamadas de la “Mano Negra” para matarme porque yo era religioso.

¿Cuál es el objeto más extraño que tiene en su habitación?

Un ídolo del siglo VII que me regalaron en México porque me dijeron: “Mire, si no se lo lleva usted este ídolo se va a vender” y lo he llevado a todas partes desde entonces. .

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí