El papa Francisco recibirá este domingo 7 de junio la visita del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
El gobernante chavista visitará al papa aprovechando su presencia en Roma para participar en una conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que tiene su sede en la capital italiana. Y sin duda que su propósito es contarle al papa Francisco su versión sobre la crisis venezolana, justificar los desmanes represivos de su gobierno y, según versiones de prensa, invitar a Su Santidad para que haga pronto una visita a Venezuela.
Pero el obispo de Roma no puede dejarse engañar por alguien como Maduro. El papa Francisco conoce al detalle lo que está ocurriendo en Venezuela, tanto por las abundantes informaciones que ofrecen los medios de comunicación como por los reportes directos de los obispos de la Iglesia católica venezolana.
Por cierto que antes de recibir a Maduro este domingo, el papa Francisco se reunió a comienzos de esta semana con monseñor Roberto Luckert, quien es arzobispo de Coro, segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social.
De 76 años de edad, monseñor Luckert acostumbra hablar con toda franqueza sobre la situación de Venezuela, sin miedo a las amenazas de la dictadura.
Para saber cómo es monseñor Luckert, basta conocer una información del periódico venezolano La Verdad, publicada el 12 de noviembre de 2014. En aquella ocasión, al rechazar unas declaraciones mentirosas y amenazantes del presidente de la Asamblea Nacional, monseñor Luckert expresó: “Lo digo públicamente, Diosdado Cabello es un mentiroso de oficio, un mitómano Los únicos que se dirigen al país con un lenguaje de insultos y vejaciones es el Gobierno. Ellos son quienes están sembrando el odio y la división en nuestro país”. Y refiriéndose directamente a un exabrupto de Cabello, de que le gustaría enviar a monseñor Luckert en “un viaje al planeta Marte, de ida sin regreso”, el arzobispo de Coro señaló: “Él dice que me manda a Marte, bueno, yo quisiera irme con él para hacerle un grandísimo favor a toda Venezuela”.
Después de hablar con el papa Francisco, el lunes pasado, monseñor Luckert informó que lo había alertado sobre la violación a los derechos humanos de los presos políticos y le había solicitado su intermediación, para la búsqueda de una solución democrática a la crítica situación que sufre Venezuela.
También los expresidentes de Colombia y Bolivia, Andrés Pastrana y Jorge Quiroga respectivamente, enviaron una carta al papa pidiéndole que interceda por el restablecimiento de la concordia y la paz en Venezuela, “y lograr el milagro que la tierra de Bolívar recupere la libertad y democracia plena que le legó el Libertador”.
De modo que este domingo los ojos de Venezuela, de América Latina y Europa, estarán puestos en el Vaticano, pendientes de lo que el papa Francisco diga en favor de los presos políticos y sobre la crisis de Venezuela. Y pendientes también de lo que responda Nicolás Maduro.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A