¿Cómo se le puede llamar a las expresiones de Nahúm Bravo Tórrez, cuando en una larga confesión del triple crimen, se acordó de su cónyuge Orquídea Bravo; de su amigo de confianza y confidente Erick Blandón y del vende agua helada Gabriel Angulo, de quienes dijo que estos no tenían que ver nada en los asesinatos?
¿Se le puede llamar piedad a eso, conveniencia o la última jugada de Nahúm para pretender salvar de la acusación a los tres supuestos encubridores del triple crimen? Más cuando las palabras vienen de un sujeto que fríamente y de manera calculadora narró por más de 25 minutos el horror que causó junto con Jairo Ugarte, al asesinar a tres indefensas personas.
“Ellos (Fiscalía y la Policía) están culpando a mi señora (acusada Orquídea), a mis amigos (Erick Blandón) que no sabían nada; por lo menos el muchacho (Gabriel Angulo) que echó tierra no sabía adonde estaba parado (desconocía que las víctimas estaban en la fosa)”, detalló Nahúm casi al final de su larga confesión de los hechos, que realizó la tarde del pasado martes ante el juez del Cuarto Distrito Penal de Juicio, Carlos Silva Pedroza.
Lo cierto es que Nahúm Bravo y su coautor del triple crimen Jairo Ugarte, ya admitieron hechos, pero en el caso de Orquídea, Erick y Gabriel, los supuestos encubridores del acontecimiento, todavía están enfrentando a la justicia y hoy a la 1:00 p.m. continúa el juicio en contra de estos últimos tres procesados.
ORQUÍDEA Y ERICK
El capitán Geovanny Hernández, detective del Departamento de Crímenes Violentos de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) Nacional, en su declaración ante el juez, manifestó que Orquídea y Erick fueron las dos personas que le ayudaron a Nahúm a lavar la casa y a limpiar la sangre que había quedado, tras los horrendos asesinatos y que Nahúm contó eso a la Policía.
Dionisio Bravo, tío de Nahúm y otro de los testigos del caso, dijo que cuando fue a buscar a su hermano Santos Bravo (q.e.p.d.) identificó a Orquídea y a Erick en la escena del crimen, junto con Nahúm y que estaban en una piscina sobre la fosa donde estaban sepultadas las tres víctimas del brutal crimen.
Nahúm, según la Policía, les comentó que su único confidente era Erick, y que solo en este confiaba y por eso lo dejó cuidando la casa donde se cometió el triple crimen.
Otro oficial de la DAJ señaló en juicio que cómo es posible que Orquídea el día de la captura de Nahúm, el 10 de abril de 2015, huía con este en una moto sobre la Carretera Vieja a León y que nunca tuvieron pretensiones de entregarse, sino que fueron neutralizados por la Policía a punta de balazos, donde Orquídea hasta resultó baleada en los glúteos.
El oficial se preguntó cómo una persona (Orquídea) que supuestamente desconocía los hechos, andaba huyendo con el asesino (Nahúm Bravo), a quien un día después del triple crimen también lo había acompañado en el sector de la Universidad Centroamericana (UCA) a comprar un viaje de tierra para tapar la fosa donde estaban sepultadas las tres víctimas.
Testigos no lo han señalado
A l acusado Gabriel Angulo, el vende agua helada, quien Nahúm contrató por cien córdobas para ir a tapar la fosa con la tierra, ninguno de los 18 testigos de la Fiscalía que han declarado en juicio, lo ha vinculado a los hechos.
El teniente Gómez, investigador de la DAJ, quien estuvo a cargo de las pesquisas, le manifestó al juez que Angulo desconocía a qué o quién le estaba echando tierra, “Gabriel en ningún momento dijo que había tapado cuerpos”, expresó Gómez.
El propio Nahúm le expresó a la Policía que cuando fue a contratar a Angulo para que echara la tierra en la fosa, no le dijo qué había en el sitio y Angulo no vio nada, porque en el hueco ya había ropa, mechas de lampazo, papeles y 15 tablas de pino que cubrían los tres cuerpos de las víctimas del triple crimen.
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