La capacitación también incluyó una visita de campo en la finca Jorge, donde los participantes pondrían en práctica los conocimientos adquiridos. LA PRENSA/ M. GARCÍA

Con más herramientas y diversificación de producción

Ante las variaciones de temperatura, producto del cambio climático, más de 15 agricultores de diferentes municipios del departamento de Carazo fueron capacitados con el objetivo de que pongan en práctica tareas que contribuyan a la conservación de la especie humana, flora y fauna.

Ante las variaciones de temperatura, producto del cambio climático, más de 15 agricultores de diferentes municipios del departamento de Carazo fueron capacitados con el objetivo de que pongan en práctica tareas que contribuyan a la conservación de la especie humana, flora y fauna.

Las capacitaciones fueron impulsadas por la Cooperativa de Proyectos Agropecuarios de Diriamba (Coopad). Representantes de la Paz de Carazo, El Rosario, Jinotepe, Dolores y Diriamba recibieron ese seminario, que incluyó un ejercicio de campo en la finca Jorge, situada a tres kilómetros de esta localidad.

“La visita de campo es para que estos agricultores con la teoría tengan elementos suficientes para monitorear la diversificación de los suelos y el tipo de árboles que pueden ser resistentes a estos cambios de temperaturas. No hay Gobierno que pueda dar respuesta si nosotros los productores no gestionamos una estrategia para hacerle frente a esta situación, no podemos ver los cambios”, explicó Raúl Antonio Hernández López, administrador y coordinador de proyectos de la Coopad.

Esta cooperativa con el apoyo de un organismo alemán, lleva dos proyectos denominados Pan para el mundo, que consiste en realizar trabajos de reforestación y de tipo alimentario. La capacitación, asistencia técnica y el material vegetativo son las tres facetas de esos planes dirigidos a los productores de escasos recursos.

ESPERAN LLUVIAS

“Estamos siendo afectados por las lluvias que no caen. La gente no ha empezado a sembrar porque en mayo llovió solo una vez, 15 días es lo más que podríamos esperar porque si no las semillas se nos descomponen”, afirmó Arnulfo Bendaña Medrano, agricultor de Jinotepe.

Con la lluvia que cayó ayer, para el representante de la Coopad, las aguas fueron sectorizadas, es decir, que en algunos lugares cayeron 10 milímetros y en otros 40 milímetros.

Para que las tierras estén listas para la siembra en esta región caraceña tendrían que caer al menos 30 milímetros de agua, eso significaría tres días de lluvias y que los suelos tengan una profundidad de humedad de al menos ocho pulgadas.

Según datos de la Coopad en 1977 la temperatura en Diriamba era de 28 grados centígrados y en el 2014 se registraban temperaturas de hasta 34 grados.

Una alternativa

Las plantaciones de tomate de tipo “poni” y de algunas hortalizas con sistema de riego es lo que ha mantenido vivo a los agricultores de esta zona. Una semilla de esta variedad de tomate se cotiza en un córdoba, pero ya con todos los insumos, incluyendo el trasplante, anda por los dos córdobas. Una mata de un metro de largo puede llegar a generar entre 30 y 50 unidades. La caja en el mercado local, se cotiza entre 250 y 300 córdobas.

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