Zona de strikes: Las luchas de Erasmo

No se debe llegar a diario a conclusiones de alcance universal basados en aspectos estrictamente coyunturales. Es decir, un día Erasmo Ramírez lanza bien y creemos que ya se estableció. Pero si lo hace mal, consideramos que tiene los días contados.

No se debe llegar a diario a conclusiones de alcance universal basados en aspectos estrictamente coyunturales. Es decir, un día Erasmo Ramírez lanza bien y creemos que ya se estableció. Pero si lo hace mal, consideramos que tiene los días contados.

No es así, aun con todo y lo frágil, que en efecto está el piso bajo sus pies, no por un asunto de calidad, sino por la falta de consistencia en su desempeño. Pero este joven que batalló el domingo había lucido tremendo en sus pasados 24 innings.

Y ¿qué es lo que pasa con Erasmo? Esa es la inquietud a la que ha puesto un énfasis especial el coach de picheo de los Rays, Jim Hickey. Y el propio Erasmo también. El muchacho está librando sus batallas por subir su nivel.

Después de su salida ante Atlanta, lo que quedó claro fue que logró hacer ajustes: desechó los envíos que no le estaban funcionando en el juego (curva y slider) y echó mano de los que trabajaban (recta y cambio). Eso fue clave para cerrar dominante.

Ese aspecto parece tonto, pero no lo es. Ramírez suele prestar mucha atención a los envíos que no le funcionan en un partido y al final termina enredado. Él tiene que ser capaz de lanzar y seguir con lo mejor que tenga disponible en cada salida.

Ante Oakland su falla no fue táctica. Fue falta de control. Quiso ser fino y quedó expuesto. “Deseaba ser tan perfecto con los picheos que al final me metí a problemas, en lugar de solo lanzar la bola cerca del plato”, admitió.

Y Erasmo sin control es como el “Chocolatito” sin técnica, Everth Cabrera con un uñero, J.C. Ramírez sin velocidad o Wilton López con temor. Lo que le queda es seguir trabajando duro, pero confiando más en él mismo.

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