Para el analista político Carlos Tünnermann y el excandidato presidencial Fabio Gadea, el silencio del presidente inconstitucional Daniel Ortega ante las propuestas de los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), en mayo del pasado año 2014, además de ser una falta de respeto para los jerarcas católicos demuestra que el mandatario no tiene vocación de diálogo.
Los obispos, en el documento “En Búsqueda de Nuevos Horizontes para una Nicaragua Mejor”, le plantearon a Ortega la problemática social, los problemas de la familia, algunas políticas del Gobierno, los problemas de la costa Caribe y la profunda crisis de la institucionalidad en Nicaragua. Asimismo los obispos recomiendan al mandatario convocar a un gran diálogo nacional, para resolver los problemas expuestos en dicho documento. Nada de eso ha puesto en práctica Ortega.
“Es una pena para el país, para la institucionalidad y para el pueblo de Nicaragua que Ortega no haya reaccionado de ninguna forma frente a un planteamiento tan lúcido, tan interpretativo de las verdaderas preocupaciones de la ciudadanía nicaragüense y también expuesta por los obispos y que haya dado por respuesta el silencio y más bien haya avanzado en sentido contrario con más destrucción sistemática de la institucionalidad”, afirmó Carlos Tünnermann.
Por su parte, el excandidato presidencial Fabio Gadea considera el silencio de Ortega a las propuestas de los obispos como un irrespeto hacia estos. “Me parece que es un irrespeto de Ortega no contestar nada a los obispos y guardar un silencio profundo. Me parece que Daniel Ortega podría ponerse una flor en el ojal contestándole a los obispos e invitándolos a tener una reunión para discutir esos puntos y tratar de mejorarlos, con lo cual le quitaría las armas a la oposición y elevaría sus puntos”, asegura el periodista radial.
Gadea también dejó claro que la población debería exigir a Ortega respetar la institucionalidad y las demandas que los obispos dejaron en manos del mandatario, dado que según Gadea la oposición la representa la gran mayoría de la población.
“La oposición no solo son los partidos políticos, sino la gran inmensa población que si bien no pertenece a partidos pero sí vota. Las reacciones pueden venir de esa gran masa que se cansa de sufrir tantas arbitrariedades”, planteó Gadea.
Camino equivocado
La posición del presidente Ortega de no dar respuestas a las peticiones de la población y que fueron presentadas por los obispos, en mayo pasado, demuestra que el mandatario lleva un camino equivocado, dice el analista político Carlos Tünnermann.
“La propuesta clave es el diálogo nacional con todos los sectores de la nación sin exclusión para discutir toda la problemática; pero por supuesto que no porque él (Daniel Ortega) no es gobernante dialogante, él es simpatizante del monólogo, si no veamos que nunca ha dado una conferencia. Él no tiene vocación para el diálogo”, reitera Tünnermann.
El exdiplomático y también escritor considera que Ortega desaprovechó una muy buena propuesta de los obispos “al presentarle un documento tan lúcido de lo que ellos han palpado a través del trabajo pastoral de la Iglesia y de lo que la ciudadanía piensa”.
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