14
días
han pasado desde el arresto de nuestro gerente Juan Lorenzo Holmann, y la toma de las instalaciones. Nuestra Redacción está hoy en el exilio. ¿Vas a permitir que la dictadura se salga con la suya?

Muy poco café con valor agregado

En Nicaragua hay consenso en torno a que se debe dar valor agregado a las exportaciones para mejorar la economía. Sin embargo, después de siglo y medio de haber introducido el cultivo de café y de mantenerlo como producto estrella de la canasta exportadora, casi la totalidad de su producción se continúa enviando al mercado internacional como materia prima.

En Nicaragua hay consenso en torno a que se debe dar valor agregado a las exportaciones para mejorar la economía. Sin embargo, después de siglo y medio de haber introducido el cultivo de café y de mantenerlo como producto estrella de la canasta exportadora, casi la totalidad de su producción se continúa enviando al mercado internacional como materia prima.

José Antonio Baltodano, presidente de Mercon Coffee Group, estima que el volumen que se procesa no supera el 15 o 20 por ciento del total de cada cosecha. Ya tostado, molido o soluble, se distribuye entre el consumo local y lo que se exporta.

“La planta de Café Soluble está trabajando a plena capacidad y exporta a toda Centroamérica. Nuestras marcas Presto y Musún son las que más se venden en la región”, afirma Baltodano, quien es también presidente de Café Soluble SA (CSSA).

Él atribuye el lento crecimiento del volumen que se procesa a la ausencia de otros empresarios que se dediquen a la actividad. Pero también a que la mayor demanda en el mercado internacional es de café en grano verde, no tostado ni molido. “Ningún país ha tenido éxito en el intento de exportar grandes porcentajes de su producción procesada”, sostiene Baltodano.

GRAN INDUSTRIA INFLUYE

La decisión de las grandes empresas de la industria mundial, como Starbucks y otras, de establecer sus fábricas de tostado en los países consumidores, también impide el crecimiento del volumen de procesamiento en los países productores, añade Duilio Baltodano, presidente de Cisa Agro.

“Nosotros como país no tenemos las bases de una industria —por el alto costo de la energía y otros factores— y además estamos lejos del mercado de consumidores. Estos son factores estructurales que se tendrían que superar”, lamenta el presidente de Cisa Agro.

Además, el presidente de Cisa Agro considera que mientras no haya más acercamiento y colaboración de las autoridades no se podrá avanzar hacia la industrialización del sector, que también depende de la calidad del grano”.

“El sector privado no puede hacer todo solo. Por ejemplo ahora aquí no tenemos buenos laboratorios. Antes teníamos excelentes laboratorios de calidad, validación de productos, de validación de variedades, todo lo tenemos que traer de afuera”, afirma el presidente de Cisa Agro.

Lo peor, según los empresarios, es que además de tener que traer del exterior mucha de la tecnología que se requiere para darle valor agregado al café, es que se deben enfrentar muchas restricciones.

“A veces como país no somos consecuentes, porque si no tenemos, se tiene que importar y si se tiene que importar se deben dar las facilidades para importar y muchas veces en las fronteras se promueven actividades que no deberían permitirse. Entonces hay que pasar las cosas por veredas”, lamenta el presidente de Cisa Agro.

EL ESTADO ES CLAVE

Mientras se superan los obstáculos que impiden el avance de la industrialización del sector, Cisa Agro estima oportuno que los productores centren sus esfuerzos en adaptar el cultivo a las nuevas condiciones climáticas, ya que mantener los estándares de calidad que mantienen al café local en un lugar de preferencia.

“El cambio climático es una realidad que afecta la producción y es ahí donde nuevamente tenemos que estar unidos Gobierno y sector privado para sacar adelante el sector. No puede continuar la disociación entre las políticas del sector público con las necesidades del sector productivo”, advierte el presidente de Cisa Agro.

Por su parte, Jaime Cárdenas especialista en sanidad vegetal de la Federación de Cafeteros de Colombia, explica que teniendo en cuenta que la biología y la epidemiología de las plagas está estrechamente relacionada con el clima, se deben realizar adaptaciones para evitar daños en la producción.

ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Estas adaptaciones están basadas principalmente en la nutrición de las plantas de café y el manejo adecuado del control fitosanitario, combinadas con labores culturales, control biológico y control químico en los casos en que sea necesario, detalló Cárdenas durante su reciente participación en La Tradición que nos Une, encuentro de productores organizado por Cisa Agro.

A pesar de la implementación de estas medidas de prevención, por las condiciones que propicia el clima, las plantaciones continuarán expuestas a ataques de roya, ojo de gallo y algunos parásitos que pueden mermar la producción.

“Lo más difícil para el productor es entender la nueva dinámica que tienen las plagas, entonces las prácticas tienen que ajustarse a esa dinámica en el momento oportuno. Probablemente hay que cambiar o ajustar el calendario de aplicación y prácticas, incluido el manejo de la sombra. Eso requiere romper el paradigma de lo que se venía haciendo para establecer los ajustes que requiere la producción”, aconseja Cárdenas.

SOMBRA ES BÁSICA

Más que el establecimiento de sombra en los cafetales, las nuevas condiciones climáticas demandan un cambio en el manejo de esta para que se facilite la producción, pero también que ayude a mitigar el riesgo de plagas y enfermedades. “Las especies más indicadas para la sombra son las que proveen buen materia orgánica, que sean frondosas de follaje y que provean nitrógeno a través de la materia orgánica que depositan en el cafetal”, explica Jaime Cárdenas, especialista en sanidad vegetal de la Federación de Cafeteros de Colombia.

CALIDAD TAMBIÉN

Para José Antonio y Duilio Baltodano, presidentes de Café Soluble SA (CSSA) y Cisa Agro, respectivamente, el sobreprecio que se obtiene por la calidad del café local también es un valor agregado que ha tomado muchos años conseguir.

“Antes de 1990 vendíamos café genérico, exportábamos calidades lavado de Nicaragua o lavado de Matagalpa. Hoy del total que exportamos comercializamos como el sesenta por ciento (…) en el segmento de café de especialidades que además de calidad tiene atributos que hacen que el consumidor prefiera el café nicaragüense”, asegura el presidente de Cisa Agro.

NO ELEVA COSTOS

Los cambios que requiere la adaptación del cultivo del café a las nuevas condiciones climáticas no alteran los costos de producción, siempre y cuando se apliquen de manera racional y eficiente, afirma Jaime Cárdenas, especialista en sanidad vegetal de la Federación de Cafeteros de Colombia.

“Por el contrario, son un beneficio para el productor porque le permiten mantenerse en el negocio de la caficultura (…). Son pequeños ajustes muy prácticos que lo que hacen es buscar que se pueda seguir siendo viable y eficiente en la actividad a lo largo del tiempo”, explicó Cárdenas al ser consultado por LA PRENSA durante su participación en La Tradición que nos Une.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: