El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció ayer un relevo en el Ministerio de Defensa, cuyo titular, Juan Carlos Pinzón, será reemplazado por el actual embajador en Washington, el empresario Luis Carlos Villegas.
Santos hizo el anuncio en una declaración que dio al concluir un Consejo de Ministros en la que señaló que habrá “una especie de enroque” porque Pinzón sucederá a Villegas como embajador en Estados Unidos.
Santos, padrino político de Pinzón, agradeció el desempeño y “la pasión” del saliente ministro, a quien consideró “un compañero inigualable”, que “creció en los cuarteles” y siente las fuerzas militares como propias por tradición familiar.
Pinzón, un economista nombrado en 2011 al frente de la cartera de Defensa luego de ser viceministro cuando Santos era titular de ese despacho durante el gobierno de Álvaro Uribe, hizo su carrera política junto con el mandatario y fue muchas veces considerado su delfín.
Sin embargo, a pesar de ser del cerno presidencial, la gestión de Pinzón estuvo a veces marcada por opiniones críticas al proceso de paz que el Gobierno sostiene desde noviembre de 2012 en Cuba con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y era considerado un representante de los intereses militares.
Villegas fue, entre 2012 y 2013 parte del equipo negociador del Gobierno en los diálogos con las FARC. En 2013 asumió como embajador en EE. UU. Su hija Juliana fue secuestrada por las FARC en 2000, cuando tenía 18 años, y mantenida cautiva tres meses. Su liberación, según un comunicado divulgado por la guerrilla, respondió a un “gesto humanitario, al comprobarse que ni ella ni su padre tienen vínculos con los paramilitares (de ultraderecha)”.
Muchos analistas, quienes veían a Pinzón muy asociado a la guerra y a la política de seguridad ciudadana impulsada por Uribe para debilitar a las guerrillas de izquierda activas en el país, consideran a Villegas como un político y empresario de peso capaz de gestionar intereses diversos.
“Va a ser un ministro de construir paz en el sentido de preparar a las instituciones militares para lo que se necesita, que es una reconversión hacia un escenario de terminación del conflicto”, dijo Jorge Alberto Restrepo, director del Centro de Investigación (Cerac).
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