Nasere Habed López

Crímenes atroces y conciencia moral

Es motivo de profunda preocupación social, la frecuencia de crímenes atroces que se observan en nuestro país, sobre todo los que se dan entre miembros de una misma familia: el hombre que asesina a puñaladas a su mujer; la mujer que mata a garrotazos a su compañero; el hermano que elimina a machetazos a su hermano; el hijo que mata a puñaladas a su padre; nada más brutal y despiadado que el caso de Nahum Bravo, que asesinó a su padre, hermana y madrastra, con el auxilio de su amigo Jairo Josué Ugarte y el hecho reciente de la madre que asesinó a su hijo recién nacido, ahogándolo dentro de una bolsa de plástico.

Los crímenes atroces tienen de común, dos características: la saña o crueldad y la ausencia de arrepentimiento, dolor o remordimiento en los culpables.

Es significativo en estos crímenes, la violencia excesiva. No basta quitar la vida. Se llega al extremo de ensañarse con el cuerpo de la víctima: apuñalar una y otra vez, mutilar y desmembrar su cuerpo, prolongar innecesariamente su sufrimiento.

La otra característica importante del crimen atroz, es la falta de escrúpulos, arrepentimiento, dolor o remordimiento del hechor. Reacciona moralmente con indiferencia frente al crimen que ha cometido y no es que estuviera loco, haya perdido la razón o padeciera de debilidad mental profunda, que limitara su capacidad de raciocinio y lo eximiera de responsabilidad penal. Al contrario, observamos con frecuencia en estos casos, que el asesino ha aplicado cuidadosamente su inteligencia en el planeamiento y ejecución de los crímenes, buscando no ser descubierto e inculpado de los mismos.

La causa de estos crímenes despiadados es otra. Es, esencialmente la falta de valores morales que orienten y controlen la conducta del hechor, sobre el bien que debe hacer y el mal que debe evitar.

Los valores morales son virtudes o cualidades que honran y enaltecen a una persona. Son valores importantes, por ejemplo: el respeto a la vida y a la dignidad de las personas, la honestidad, la responsabilidad, la integridad moral, la justicia, la sinceridad, la solidaridad humana, el decoro, la bondad, la prudencia…

El niño no nace con valores, los aprende y asimila del entorno familiar y social. Los valores que el niño se apropia, pasan a ser rasgos de carácter que determinan su modo de ser, de relacionarse, de vivir, de actuar en la vida.´El sistema de valores incorporados a la personalidad conforma lo que llamamos “conciencia moral”; “súper yo” o “súper ego” de los psicoanalistas.

La conciencia moral, es un sistema de la personalidad que gobierna la conducta individual. Genera sentimientos de satisfacción cuando el comportamiento se ajusta a los valores y causa angustia y sentimientos de culpa cuando la conducta se aparta o aleja de ellos.

Los asesinatos atroces ponen de relieve la crisis moral que sufre nuestra sociedad. El hecho de que un criminal carezca de escrúpulos, remordimiento y sentimientos de culpa, demuestra que su conducta está determinada únicamente por sus impulsos instintivos, su resentimiento, su afán de lucro, su afán de placer, que se manifiestan libremente, sin la inhibición o represión provocada por su conciencia moral.

Las debilidades en la interiorización de valores y formación de la conciencia moral, con frecuencia tienen su origen en la baja calidad de las relaciones padres-hijos y en la influencia negativa de los amigos desviados. El adulto que comete un crimen es el niño maltratado, discriminado, educado al sol y al viento, falto de amor y ternura que se ha hecho grande.

Los crímenes atroces, que con frecuencia ocurren ahora, y eran un suceso raro en el pasado, plantean la necesidad de desarrollar programas de educación en valores, mediante la acción coordinada del hogar, la escuela, la Iglesia, los medios de comunicación y otras instituciones interesadas en la salud moral de los nicaragüenses.

El autor es psicólogo, doctor Honoris Causa y Orden Miriam Fiallos Gil, del Consejo Nacional de Universidades.

COMENTARIOS

  1. Charli
    Hace 11 años

    especialistas en el comportamiento humano llevan varios siglos de estudio, y el Dr, ya lo resolvio, La Moral.- O sea que si se implantara un sistema de enseñanza de Moral y Civica, se acabo la criminalidad.- Linda conclusion.-

  2. Francis Soza H.
    Hace 11 años

    Excelente artículo profesor Nasere, siempre mi admiración para Ud. Y totalmente de acuerdo en que todo tiene un origen y una causa. La crisis de valores se agudizó en los años 80 y el camino por andar para recuperar los valores perdidos es una responsabilidad de todos y todas.

  3. Hace 11 años

    Es decir, que todos los que hacen desmadres en el gobierno, «socialista y solidarios» han tenido malos padres son malos productos

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