La elección del magistrado constitucional Alejandro Maldonado, de 79 años, como nuevo vicepresidente de Guatemala en sustitución de Roxana Baldetti, quien renunció el 8 de mayo, salpicada por un escándalo de corrupción, no desalentó las protestas ciudadanas contra la opacidad y las mafias dentro del Estado.
Las manifestaciones siguieron ayer en las afueras del Congreso cuando se desarrollaba la elección del sustituto de Baldetti, mientras que en redes sociales circulaba la convocatoria a una nueva marcha en el país para mañana.
Baldetti renunció tras verse golpeada por las operaciones ilícitas de su exsecretario privado, Juan Carlos Monzón (prófugo), señalado de liderar una estructura que cobraba sobornos en el sistema de recaudación de impuestos y que fue revelada el 16 de abril por la Fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).
Tras la designación de Maldonado, quien fue presidente de la Corte de Constitucionalidad tres veces, el mandatario guatemalteco Otto Pérez, llamó a la población a retomar la gobernabilidad e instó a una reforma del Estado que entre sus objetivos establezca más y mejores controles para la prevención y combate a la corrupción, la promoción de la absoluta transparencia en la gestión pública y la probidad.
Baldetti dijo que renunciaba para colaborar con la investigación de las autoridades, que dicen haber encontrado indicios de la posible participación de la exfuncionaria a partir de escuchas telefónicas.
TRABAJAR CON CORAJE
Álvaro Maldonado, candidato a la presidencia en 1982 y 1985, ministro de Educación (1970-1974) y canciller (1995), afirmó que asumirá el cargo con todo el coraje y transparencia respaldado en sus cincuenta años como abogado y sesenta años de ejercicio político.
Aseguró que al asumir el cargo hará una revalorización, un análisis concienzudo, sereno, tranquilo y sobre todo prospectivo con la idea que el pueblo confíe en sus instituciones.
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