Sin protección contra el clima

Cada año los riesgos que provocan a los cultivos las nuevas condiciones climáticas son más extremos. Inundaciones en unas zonas y sequías en otras amenazan la actividad en cada ciclo agrícola, por lo que un instrumento de protección que minimice el impacto de estos daños se vuelve imprescindible.

Cada año los riesgos que provocan a los cultivos las nuevas condiciones climáticas son más extremos. Inundaciones en unas zonas y sequías en otras amenazan la actividad en cada ciclo agrícola, por lo que un instrumento de protección que minimice el impacto de estos daños se vuelve imprescindible.

Sin embargo, la situación del seguro agropecuario en América Latina parece ir en retroceso. Y en Nicaragua ha desaparecido. Actualmente no se ofrecen pólizas de este tipo.

Esto preocupa al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y a la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo del Seguro Agropecuario (Alasa), que llaman a los gobiernos y líderes de la región a desarrollar programas de gestión de riesgo de seguros agrícolas exitosos y sustentables.

En los años setenta, en Nicaragua y el resto del continente este instrumento era de uso común, por lo que el retroceso es inquietante, ya que la zona es muy vulnerable a los efectos del cambio climático y a los desastres naturales.

Actualmente México cuenta con programas muy desarrollados, mientras que Colombia y Ecuador hacen esfuerzos para establecer proyectos acorde a su riesgo.

SE HAN DEBILITADO

“Pero en general en la región la situación actual del seguro agrícola es casi inexistente, lamentablemente se encuentra más débil que en el pasado. No hay muchos avances y se ha retrasado el desarrollo de programas”, dice David Hatch, especialista en seguros del IICA.

El problema es que “según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) el sector agrícola sufre más del ochenta por ciento del impacto económico cuando se registran desastres naturales. Entonces ¿cómo pueden progresar los productores si no tienen manera de recuperarse? El seguro es fundamental, porque los desastres grandes y pequeños no van a parar”, advierte Hatch.

El IICA estima que el seguro agrícola es fundamental para proteger a los productores, principalmente a los pequeños, que son los más vulnerables ante el cambio climático.

“Hay cerca de 14 millones de pequeños productores en las Américas y ellos producen mucha de la comida que consumen sus familias y sus comunidades. Son clave para vencer la inseguridad alimentaria en la región. Programas de crédito y seguros pueden operar como una combinación poderosa”, afirma Hatch.

Giancarlo Braccio, gerente general de compañía de seguros Assa, prefiere no ver la situación como un retroceso, ni decir que son inexistentes, ya que estima que “se ha hecho un gran esfuerzo por desarrollar instrumentos para darle a los productores un diseño de seguros agropecuarios que incluso estuvieran dentro de un marco amplio de manejo de riesgo sectorial”.

El año pasado Nicaragua enfrentó  un período lluvioso irregular, lo que afectó a los cultivos y el ganado. LA PRENSA/ARCHIVO
El año pasado Nicaragua enfrentó un período lluvioso irregular, lo que afectó a los cultivos y el ganado.
LA PRENSA/ARCHIVO
HUBO APOYO EXTERNO

Estos programas incluían elementos de prevención, transferencia y respuesta al riesgo. Incluso el Banco Mundial apoyó a la Federación Interamericana de Compañías de Seguros (Fides) en un proyecto de transferencia de capacidad de diseño de seguro agropecuario bastante innovador, que dejó cierta capacidad instalada y experiencia a la región centroamericana sobre la cobertura de riesgo climático, explica Braccio, quien también es director de la Asociación Nicaragüense de Aseguradoras Privadas (Anapri).

Por su parte, el corredor de seguros Donald Bonilla atribuye el “fracaso” del último producto de este tipo que se ofreció en el país a que no contemplaba la intermediación de los corredores. “La póliza nació para ser diseñada directamente por Iniser a los interesados, eso obstaculizó que se alcanzaran las metas de colocación de primas y por eso lo dejaron de ofrecer”, indica.

A pesar de las gestiones realizadas, no fue posible obtener la versión del Instituto Nicaragüense de Seguros y Reaseguros (Iniser).

No obstante, Braccio reconoce que estos proyectos enfocados en pequeños y medianos productores para el cultivo del maíz, sorgo, maní, soya y arroz, no produjeron los frutos esperados.

“Pero creo que es cuestión de tiempo para que se siga trabajando en el desarrollo de un seguro que prácticamente existió en los setenta y dejó de existir en los ochenta y los noventa”, admite Braccio.

¿FALTÓ PROMOCIÓN?

La falta de un modelo claro para el instrumento, la poca demanda de estas pólizas, la escasa capacidad de pago del sector y la falta de compromiso del sector privado figuran entre las causas del retroceso de este instrumento, que por ser de alto riesgo tiene su precio y para los productores implica un costo adicional.

Bonilla que también es exdirectivo de la Asociación Nicaragüense de Agentes profesionales de Seguros (Anaps) y quien considera que el interés existe, pero faltó una promoción adecuada y algunos incentivos que animaran al productor a invertir en el instrumento. “Incluso los bancos y las microfinancieras seguramente están interesados en incorporar este instrumento a sus esquemas de crédito para el sector”, sostiene Bonilla.

Braccio estima que aunque tome su tiempo, el producto se desarrollará en la medida en que las compañías identifiquen el impacto del riesgo climático, cuantifiquen los riesgos a través de diferentes modelos agronómicos y financieros, diseñen contratos para ofrecer este tipo de cobertura, consigan las aprobaciones de las autoridades regulatorias y negocien con los reaseguradores, contratos que permitan ofrecer este tipo de cobertura.

LLAMADO A LOS GOBIERNOS

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y a la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo del Seguro Agropecuario (Alasa), han  exhortado a los Gobiernos de la región a examinar la situación del seguro agropecuario en sus países.

También han puesto a disposición de ellos a un consorcio de expertos que puede ayudarles a desarrollar la capacidad institucional para permitir la creación de instrumentos que cumplan con el perfil de riesgo agropecuario único de cada país y fomenten entre los agricultores el uso de estos.

Esto porque la variabilidad climática seguirá teniendo efectos directos tales como sequías, inundaciones y enfermedades, tanto nuevas como las que están volviendo a aparecer, que reducen las cosechas, minimizan los activos de los hogares, amenazan sus medios de vida y les debilitan su capacidad de soportar pérdidas futuras.

TAL VEZ INFLUYE

En abril Nicaragua y el CCRIF SPC (antes Mecanismo de Seguros contra Riesgos Catastróficos del Caribe) firmaron un acuerdo para que el país se convierta formalmente en el primer país del istmo en sumarse al mecanismo de seguros soberanos por riesgo de desastres. Se espera que esto podría influir positivamente en la promoción del seguro agropecuario.

Boletin Economía cambio climático cultivos Nicaragua archivo

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COMENTARIOS

  1. Luis Mena
    Hace 11 años

    El cambio climático es mundial por efectos siderales ya establecidos, no es «hoy sí mañana no», eso es sueño de burócratas despierto; ! manos a la ubre! hacer un Plan de Canales para riego, 50 klm. a la redonda de los dos grandes lagos, pídanle a Rusia, Alemania, la ONU, y a EE.UU el estudio de factibilidad, las bombas trabajando con Energía Limpia. El Seguro Agrícola es riesgoso, como darle crédito a una persona de 90 años. Ya aburren hablando pajas, pura papas y nada de carne.

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