Ha pasado un año y ocho meses desde que el Ministerio Público interpuso acusación contra Álvaro Montealegre, Roberto Bendaña y Hugo Paguaga por estafa agravada, ofrecimiento fraudulento y crimen organizado en perjuicio de 12 personas, entre ellas la Compañía Santa Teresa de Jesús.
En mayo fue la última audiencia del caso, donde el juez Octavio Rothschuh mandó a interrumpir el plazo máximo de duración del proceso contra los procesados Montealegre y Paguaga, para evitar que la causa se archive por vencimiento de plazo. Desde entonces el proceso está estancado a falta de pedimento de la Fiscalía y de las defensas de los procesados, expresó el judicial.
6,000,000 de dólares es la deuda que reclaman los denunciantes a la sociedad panameña International Investments and Financial Services Inc., representada, entre otros, por Álvaro Montealegre.
Además, explicó que aunque los representantes de las víctimas soliciten que inicie el juicio no causa efecto porque ellos solo tienen intervención por los dos primeros delitos y no por crimen organizado, porque así está solicitado en el expediente.
Las defensas de los procesados solicitaron la suspensión con la idea de mediar con todas las víctimas y resarcir el daño patrimonial causado a cada una de ellas, pero no lo han logrado y se desconocen los detalles.
BENDAÑA ES OTRO CASO
Sobre la situación de Bendaña, el judicial refirió que es otro caso, ya que es prófugo y fue declarado rebelde el pasado 9 de enero del 2014, después de infringir la medida cautelar de arresto domiciliar y huir del país.
“Aunque Montealegre y Paguaga lleguen a mediación con las víctimas; Bendaña no podrá salir beneficiado. Él tendrá que llevar su propio juicio, porque además enfrenta otro cargo que es el quebrantamiento de la medida de seguridad dictada”, explicó Rothschuh, titular del Juzgado Séptimo Distrito Penal de Juicio de Managua.
De acuerdo con la acusación, Montealegre ofreció a través de su empresa Internacional Investments and Financial Services, Inc. certificados de inversión con intereses superiores al siete por ciento, para quienes depositaran dinero a favor de dicha empresa, y así invertir en negocios relacionados con la compra y venta de café.
Al final los inversionistas no recibieron ni el capital invertido ni las ganancias de las supuestas transacciones.
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