Carlos Alberto Espinoza es maestro de la Escuela de Bellas Artes, ubicada en Jinotepe, Carazo. LA PRENSA/ M. GARCÍA

Obras llenas de vida

Mientras dos de sus alumnos dibujan —de los ocho que tiene en el turno de la tarde— Carlos Alberto Espinoza Mojica, alias “El Cacique”, está atento para que traten de perfeccionar las obras que han decidido trabajar. Espinoza es un hombre de contextura recia, pelo largo sujeto con una cola, de bigotes y una barba un poco larga, humilde en su vestimenta y en la forma de hablar.

Mientras dos de sus alumnos dibujan —de los ocho que tiene en el turno de la tarde— Carlos Alberto Espinoza Mojica, alias “El Cacique”, está atento para que traten de perfeccionar las obras que han decidido trabajar. Espinoza es un hombre de contextura recia, pelo largo sujeto con una cola, de bigotes y una barba un poco larga, humilde en su vestimenta y en la forma de hablar.

Es promotor cultural del Movimiento de Arte “Los Caciques”. Tiene veinte años de impartir clases y en la Escuela de Bellas Artes que promueve la Alcaldía jinotepina lleva ocho desempeñándose como maestro de pintura, un don que, según él, Dios se lo ha dado y comparte con los niños y jóvenes que llegan con el deseo de querer aprender para perfeccionar sus obras.

60 córdobas cuesta la matrícula en la Escuela de Bellas Artes, también la mensualidad tiene ese costo. Los interesados en aprender pueden visitar las oficinas de la Alcaldía de Jinotepe, contiguo al parque central.

Con la iglesia San Antonio tiene un proyecto social que trabaja con los niños de la calle, donde enseña parte de sus conocimientos en dibujo, canto y pintura, sin ningún costo.

Fredy Antonio Molina  es uno de los estudiantes  de la escuela de Bellas Artes.  LA PRENSA/M. GARCIA
Fredy Antonio Molina es uno de los estudiantes de la escuela de Bellas Artes. LA PRENSA/M. GARCIA
EVALUACIÓN

Para evaluar a sus alumnos Espinoza recuerda la frase de que “no existe mal modelo, sino malos dibujantes, no existe mal trazo, sino mala interpretación”, pero que todo depende de la motivación o el estado anímico del estudiante.

Cuando los estudiantes finalizan sus trabajos se hace una exposición de curso y lo que se trata es vender. Si existe un encargo que el estudiante ya tiene, el profesor busca la manera de apoyarlo con sus conocimientos, con el fin de que estos logren generar ingresos y proyectar al nuevo artista.

Entre 500 y 3,000 córdobas pueden costar las obras.

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