Querida Nicaragua: El único país de Centroamérica, Honduras, que hasta ayer no más tenía asegurada la democracia con el artículo 239 de su Constitución, está corriendo el peligro de caer en las garras de la ambición politiquera y de la malvada corriente de dictadores que se han instalado en algunos de nuestros países latinoamericanos. Es precisamente el artículo 239 de la Constitución hondureña el candado formidable que no permite la reelección presidencial ni continua ni alterna. Quien ocupara la presidencia de Honduras no podría ocuparla nunca más, lo cual garantiza la alternabilidad en el poder, uno de los pilares fundamentales de la democracia.
Textualmente el artículo 239 dice lo siguiente: “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser presidente o designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública”.
Con este artículo ha funcionado en Honduras la alternabilidad en el poder, las elecciones limpias y libres, cada cuatro años y la lucha cívica por el poder de los candidatos respectivos. Prácticamente Honduras ha sido un ejemplo de democracia.
Asimismo, el artículo 373 de la Constitución hondureña dice: “La reforma de esta Constitución podrá decretarse por el Congreso Nacional, en sesiones ordinarias, con dos tercios de votos de la totalidad de sus miembros. El decreto señalará al efecto el artículo o artículos que hayan de reformarse, debiendo ratificarse por la subsiguiente legislatura ordinaria, por igual número de votos, para que entre en vigencia”.
Nada de esto se ha hecho en Honduras en el intento de buscar la reelección, pasando por encima del artículo 239, el mismo que quiso violar Mel Zelaya cuando pretendió hacer un referéndum al respecto. Todos recordamos cómo el Ejército defensor de la Constitución, no aceptó órdenes de Zelaya que violaban la misma. Zelaya terminó detenido por el Ejército y enviado al exilio a Costa Rica, supuestamente víctima de un golpe de Estado. Digo supuestamente porque en realidad quien quiso dar un golpe de Estado a la constitucionalidad hondureña fue el propio Zelaya, ya que el artículo 239 de la Constitución se lo prohibía expresamente. Y es más, de acuerdo con ese artículo Zelaya está inhibido de ocupar ningún cargo público por el término de diez años, él y sus colaboradores.
Roberto Micheleti, en ese entonces presidente del Congreso fue el designado para tomar la presidencia de la República. Así defendió Honduras la Constitución de la República y la continuación de la democracia que el país había logrado.
Hoy en día los expresidentes Rafael Leonardo Callejas y Mel Zelaya han sido los promotores de la idea de declarar inaplicable el artículo 239, que precisamente prohíbe la reelección presidencial porque ambos seguramente quieren volver a lanzarse como candidatos. Todavía no las tienen todas consigo pues hay discusiones fuertes en Honduras y opiniones encontradas, pero si logran con artimañas jurídicas suprimir el artículo defensor de la alternabilidad en el poder, Honduras tendrá en el futuro cercano la amenaza de tener de candidato a don Mel Zelaya.
El candidato Rafael Leonardo Callejas no significa peligro para la democracia, es un empresario militante del Partido Nacional de Honduras, pero Zelaya, del Partido Liberal ya nos enseñó hasta dónde puede llegar. Su hazaña, recordemos, movilizó a Chávez y su tropa de dictadores, inclusive quería aterrizar en Honduras la señora Cristina Fernández de Argentina, y el Ejército hondureño puso obstáculos físicos en el aeropuerto de Toncontín y no permitió la presencia de los amigos del Socialismo del Siglo XXI.
Si logran suprimir el artículo 239 que prohíbe la reelección, que se preparen los hondureños pues les viene un Mel Zelaya amigo de Ortega, de los Castro, de Maduro, de Correa y de Evo Morales. Que Dios los agarre confesados.
El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la presidencia de la República en 2011.
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