Álvaro Marín murió en su ley. Él, quien montaba toros desde adolescente y fue conocido en las fiestas patronales como “Chucki” o “Sussi”, no pudo sortear la cornada de un toro en las fiestas de Santo Domingo.
Álvaro Marín, ese personaje pintoresco que recreó a los amantes de la tradición taurina, la tarde del pasado sábado se enganchó en un toro en las fiestas patronales de Santo Domingo. La caída y el ensañamiento del enfurecido animal sobre su cuerpo no le permitió sobrevivir.
Chontales está de duelo. A sus 39 años, en las últimas corridas de toro se le miraba robándose el show en las barreras, usaba pelucas negras, blancas, rojizas, vestía trajes ceñidos al cuerpo.
Bromeaba y bailaba sin descanso hasta la danza del vientre. Este personaje folclórico procreó una sola hija, a quien destinaba los reconocimientos económicos que recibía. Dayana Elizabeth Marín es la chinita de 15 años, quien quedó destrozada de dolor. Ella expresa su orgullo por llegar a ser famoso su padre en los redondeles, pero sabía que la vida pendía de un hilo y recuerda que tantas veces le pidió que dejara de vivir en ese peligro.
Dice que su padre creció en una finca en San Diego, donde aprendió a montar toro y podría haber tenido 14 años cuando ya andaba de fiesta en fiesta. En los últimos años hacía de “Sussi”, “hacía reír, bailaba, una linda persona, cariñoso, no esperábamos que esto sucediera”.
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