El Seguro Social de Costa Rica pasa por un mal momento. Este año el pago de pensiones ascenderá a 1,543 millones de dólares, un 20.4 por ciento más en comparación con el año 2014, y la situación tiene en alarma al país. A finales del año pasado, María del Rocío Sáenz, presidenta ejecutiva de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), reconoció que las finanzas de la entidad apenas dan para subsistir y en este panorama nada alentador un grupo, hasta ahora marginado, empieza a perfilarse como la posible salvación: los inmigrantes nicaragüenses.
“Estamos apenas respirando para sobrevivir. Sabemos que la Caja pasó por una crisis muy severa que llevó a un plan de contingencia que ha permitido que en este momento haya casi un balance entre los ingresos y los gastos, es decir, estamos casi tablas, pero no hemos salido totalmente de la crisis, por lo que esto nos dice que debemos aumentar la recaudación, ya sea por medio de la gente que le adeuda a la Caja y también la deuda del Estado”, reconoció Sáenz.
La crisis a la que se refiere es la de 2011, cuando la CCSS admitió un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que revelaba la “crisis financiera y de gestión más grave de la historia” por los números de la entidad. El informe de la OPS señalaba que ese año la CCSS cerraba con un déficit de 94,000 millones de colones (188 millones de dólares) y que al 2015 ese monto ascendería a 315,000 millones de colones (630 millones de dólares) si no se realizaban recortes y reorganizaciones en la estructura de la entidad.
La debacle no llegó y la Caja sigue aplicando medidas para mejorar la recaudación y disminuir gastos, pero el debate sobre una eventual crisis sigue abierto.
«No solo los inmigrantes dependen de la sociedad costarricense por el empleo, sino que nosotros como sociedad vamos a depender de ellos y aceptarlo va a ser tan doloroso, porque hemos pasado tantos años hablando mal de ellos». Carlos Sandoval, sociólogo costarricense.
Los nicaragüenses
La ironía de esta historia es que serán los nicaragüenses, esa comunidad marginada a la que se ha responsabilizado de la saturación de los servicios de salud y de parte de los problemas económicos de la seguridad social, quienes salven la Caja. Esta es la tesis que ha venido manejando el sociólogo costarricense Carlos Sandoval desde hace más de una década, la misma que ahora cobra fuerza, respaldada por las estadísticas.
“En el futuro los nicaragüenses sostendrán la Seguridad Social del país porque la población de Costa Rica se vuelve más vieja con el aumento de la esperanza de vida. A medida que disminuye la tasa de natalidad y aumenta la esperanza de vida nos vamos haciendo un país de viejos, como son los países europeos ahora. Eso significa que habrá cada vez menos personas laboralmente activas para pagar, por ejemplo, el sistema de pensiones”, sostiene el sociólogo. Según él, “los nicaragüenses han sido un enorme abono demográfico en Costa Rica, porque no solo apoyan a nivel económico, también son esos contribuyentes que el sistema de Seguridad Social necesita para que tenga viabilidad”.
“Allí es donde veo la moraleja de este gran capítulo de la historia centroamericana. A la sociedad costarricense le va a costar mucho aceptar que ella también depende de los inmigrantes. No solo los inmigrantes dependen de la sociedad costarricense por el empleo, sino que nosotros como sociedad vamos a depender de ellos y aceptarlo va a ser tan doloroso, porque hemos pasado tantos años hablando mal de ellos”, afirma Sandoval.
Las estadísticas
Las palabras del sociólogo tienen sustento. Cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) revelaron que al año 2010 el 17 por ciento de los nacimientos en Costa Rica provino de madres nicaragüenses. Si no fuera por las madres nicaragüenses, según el INEC, Costa Rica tendría una mortalidad de dos dígitos, en vez de uno y la Tasa Global de Fecundidad en el país sería todavía más baja.
Además, el censo de 2011 del INEC reveló que la mayoría de los nicas (287,766 detectados) llega en edades comprendidas entre 20 y 40 años, lo que significa que Nicaragua sigue exportando mano de obra vital. “Son una mina de oro. Es una población saludable en edad laboral”, recalcó el experto en estadísticas sobre población, Róger Bonilla.
Otro dato importante es que el 51 por ciento de los inmigrantes nicas forma parte de la Población Económicamente Activa (PEA), una cifra superior proporcionalmente al 43 por ciento de los costarricenses.
Sin duda el Seguro Social tico ya se ha visto revitalizado con la legislación migratoria, la cual obliga a trabajadores extranjeros a estar inscritos en la Caja para poder revalidar permisos laborales y residencias o solicitar estatus migratorios nuevos.
A noviembre del año pasado 187,864 trabajadores extranjeros estaban afiliados en el Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM) y muchos son nicaragüenses.

Pagan lo que reciben
El jefe de subárea de investigación de la Caja, Virgilio Chacón, dijo a la prensa local que el aporte de los trabajadores extranjeros —aunado al de los nacionales— fortalece los ingresos económicos del sistema de aseguramiento, “porque son personas que están activas en los registros y que además de estar cotizando para sus cuentas individuales, también están cotizando para los seguros que administra la institución”.
Para el año 2007, los 120,000 inmigrantes que cotizaban para la Caja generaban suficientes ingresos anuales para cubrir los costos de su propia atención en el sistema de salud. Ese año la CCSS percibió casi ochenta mil millones de colones de las cuotas obrero-patronales de esos trabajadores, es decir, 161 millones de dólares en ese tiempo, cuando el costo de la atención demandado apenas fue de un tercio de esa contribución.
“Esos trabajadores están apostando a la Seguridad Social y, contrario a lo que algunos creen, son contribuyentes activos de la Caja”, indicó al diario La Nación el entonces presidente ejecutivo de la CCSS, Eduardo Doryan.
El final de esta historia aún está por verse, apunta Sandoval. En 2007 el sociólogo afirmó que la vuelta del ciclo sería en dos décadas, de la cual ya han pasado ocho años. “Me gustaría estar vivo para ver el desenlace de esta película”, declara.
Nicas y números
- 630 millones de dólares sería el déficit de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) en 2015, se pronosticó en 2011. La debacle no llegó, pero aún hay crisis.
- 1,268 millones de dólares recibirá la CCSS con el aumento de la cuota obrero-patronal, que este año pasó de 8 a 8.5 por ciento.
- 1.76 hijos por mujer era la tasa de natalidad global en Costa Rica hasta 2013. Para 2010 el 17 por ciento de los nacimientos provenía de madres nicas.
- 287,766 nicaragüenses, según cifras oficiales, viven en Costa Rica, la mayoría en edades entre 20 y 40 años.
- 51 por ciento de los nicaragüenses en Costa Rica forma parte de la Población Económicamente Activa.
- 120,000 inmigrantes cotizaban para la CCSS en 2007 y generaban suficientes ingresos anuales para cubrir los costos de su atención en el sistema de salud.
- 187,864 trabajadores extranjeros están afiliados en el Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM), aunque no hay una cifra oficial se conoce que la mayoría son nicaragüenses.
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