El calor para los huevos de tortuga es importante y decisivo incluso para definir el sexo que tendrán los tortuguillos. Sin embargo, el exceso de calor provoca falta de oxígeno y que los tortuguillos mueran antes de nacer. Esta pudo ser la causa de la reciente muerte de millares de ellos.
Durante la temporada de anidaciones de tortugas 2014-2015, las autoridades nacionales registraron en los refugios de vida silvestre La Flor y Chacocente, en Rivas y Carazo, respectivamente, la muerte masiva de tortuguillos: más del cincuenta por ciento con respeto al casi millón nacido en la temporada 2013-2014.
Según Iván Ramírez, técnico de la fundación ambientalista Amigos de la Tierra España, que trabaja con viveros de tortugas, “hay estudios que afirman que a partir de los 36 grados centígrados de temperatura en la arena se reduce drásticamente la cantidad de huevecillos que nacen”. “Lo que hace la temperatura alta es reducir la cantidad de oxígeno disponible y ante la falta de humedad, eso puede causar la muerte de los tortuguillos”, explicó.
Ramírez señaló que la temperatura de la arena varía de la temperatura del ambiente, ya que a medida que las tortugas excavan para depositar los huevos, la arena está más húmeda y es más fresca que la temperatura ambiente. No obstante, no descarta la posibilidad de que ante la falta de lluvia y el calor vivido entre julio y agosto del año pasado los tortuguillos hayan perecido.
“La temperatura óptima anda en 30-32 grados, a partir de ahí pueden nacer machos y hembras, si la temperatura aumenta hasta 34 grados hay más probabilidades de hembras, pero ya superior a esa temperatura la esperanza de vida disminuye muchísimo”, afirmó Ramírez.
Fabio Buitrago, experto en Biología Marina, aseguró que si bien es cierto que puede haber afectaciones en los tortuguillos por el incremento de la temperatura, “no se han hecho estudios suficientes para poder afirmarlo con seguridad”. “Eso en el país le corresponde al Marena”, subrayó.
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