La segunda mayor economía del mundo crecerá 6.8 por ciento este año y se encamina a crecer seis por ciento en 2017, pronostica el Fondo Monetario Internacional. Es la mitad del 14 por ciento de 2007 y está muy por debajo del diez por ciento de 2010.
La desaceleración sin duda afectará el crecimiento global, dado que ahora China representa alrededor del 15 por ciento del producto interno bruto mundial. Una desaceleración a siete por ciento bastaría para reducir 0.5 puntos porcentuales una expansión que ya es escasa en el resto del mundo, según Capital Economics Ltd.
También es importante la forma de esa desaceleración, según Luis Kuijs, economista jefe para China de Royal Bank of Scotland Group Plc. Un desplazamiento de sectores basados en la importación, como bienes raíces e inversión empresarial, afectará a los socios comerciales del país.
“Los volúmenes de importación han sido muy débiles, por lo que afectan al resto del mundo”, dijo Kuijs, quien reside en Hong Kong. Los países productores de materias primas, como Australia y los vecinos asiáticos, parecen ser los más afectados.
De todos modos, hay razones para el optimismo y para pensar que China seguirá siendo un motor de la economía mundial.
En primer lugar, sus dimensiones pronto superarán los 11 billones de dólares, en comparación con dos billones de dólares de hace una década. Andrew Kenningham, de Capital Economics, dice que eso significa que seguirá representando el treinta por ciento del crecimiento global en los próximos cinco años, más que el promedio de 28 por ciento desde el 2000. En términos de dólares, es un aporte mayor que el de cualquier otra economía.
Menor demanda
Es por eso que puede crecer de forma más lenta pero seguir proporcionando de todos modos un gran impulso. Otro motivo para no preocuparse es que buena parte de la desaceleración ya se ha producido, pese a lo cual otras economías siguieron funcionando.
Una menor demanda china también podría resultar bienvenida en algunos lugares. Dado que China consume más del diez por ciento del petróleo del mundo, los importadores se verían beneficiados por la caída de los costos de la energía. Como los importadores suelen gastar más que los productores de energía, eso respaldaría la expansión en otros lugares.
Ding Shuang, jefe de análisis económico para la Gran China de Standard Chartered Plc, dice que la modernización de la economía también ayudará a otros. Los Estados serán uno de los beneficiados conforme China demande más servicios financieros, dice.
Sin duda Apple Inc. no siente una desaceleración, ya que las ventas del iPhone en la Gran China superaron las de Estados Unidos por primera vez en el último trimestre. “El ritmo del crecimiento en China es muy superior al de la mayor parte del mundo”, dijo a Bloomberg esta semana Luca Maestri, el máximo responsable financiero.
Su incidencia. El Fondo Monetario Internacional redujo la semana pasada las previsiones de crecimiento para América Latina, cuya tasa la situó en 0.9 por ciento, debido al debilitamiento de los mercados mundiales de materias primas el proceso de desaceleración gradual de China. Para América Central, México y la región del Caribe las expectativas son más favorables, ya que se verían favorecidas por su cercanía con Estados Unidos y la recuperación de su crecimiento; así como la caída del costo total de las importaciones de petróleo.
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