La pregunta se me planteó con toda claridad en relación al tema delimitado precisamente en el momento en que atravesaba la calle principal del barrio Cuba, era la pregunta por la que todos habían estado esperando que se preguntara en la praxis del planteamiento del problema en la universidad.
Los objetivos estaban claros y la justificación y antecedentes que se derivaban de la pregunta ponían en evidencia que la pregunta era trascendental, ya que nos conducía a realizar una hipótesis histórica realizar preguntas directrices en donde lo histórico, la conciencia y el pensamiento del hombre de maíz se ponen de relieve.
Hasta reconocer que hemos sido desde que nos conquistaron un continente dominado, dependiente y subdesarrollado a como lo planteó un día el filósofo peruano Bondy , y nuestro pensamiento es inauténtico, inexistente, sin identidad, se diría que seguimos siendo los mismos micos que la colonia miró al plantarse con des-honor e hidalguía inauténtica en nuestro suelo, no en balde Cervantes llamó a las Indias
“Refugio y amparo de los desesperados de España e iglesia de alzados”.
La pregunta por tanto adquiere una connotación universal que trasciende el continente y se identifica con las grandes figuras latinoamericanas como el Ché, Martí, Bolívar, Darío y en tantas otras personalidades que han dado respuesta a la pregunta en cuestión.
Al doblar una esquina descubrí el absurdo de Occidente que con el paso del mito al logos trajeron al mundo el inframundo de dos grandes mierdas mundiales.
Y me interrogué a mí mismo mientras atravesaba por el barrio Monseñor Lezcano diciéndome: ¿Por qué coño el viejo mundo no indemniza a Latinoamérica por el saqueo, violación, sangre, muerte, destrucción y esclavitud al que fue sometido el indio, el negro y el mestizo hace más de 500 años atrás? Y me dije sin miramientos —Europa es el mayor burdel del globo terráqueo, el viejo mundo es la gran ramera del presente siglo que aún reza su menoscabada rapsodia y construye su nuevo euro— Babel sin importarle las consecuencias.
Por eso al hacernos la pregunta debemos partir de cero, aceptarnos tal y como somos, preguntarnos en dónde estamos y para dónde queremos ir, es cierto el camino es largo, pero vale la pena.
Debemos de hacer un esfuerzo y hacer a un lado nuestros complejos y asumir nuestra historia pasada y presente con sinceridad y esperanza, América lo amerita, lo necesita, se lo ha ganado desde que forma parte de este inmenso cielo azul del mítico dorado.
“La pregunta ineludiblemente ontológica debe por tanto de ser respondida primeramente por todos aquellos que valoran, enseñan, practican y escriben acerca del Ser latinoamericano para crear conciencia de nuestra latinoamericanidad.
Esta inédita pregunta aspira descubrir un nuevo conjunto de temas, ideas, principios, doctrinas, captados en el “ser” a como lo expresa muy bien Leopoldo Zea: Me dijo una misteriosa voz.
Al llegar a la Colonia Francisco Morazán sentí la pregunta como una vena abierta de América Latina en mi corazón indo-peninsular y terminé pensando que en cada nuevo amanecer y en cada bermejo atardecer el ser latinoamericano se construye con una militante independencia solidaria para poder lograr la tan anhelada asunción filosófica de América Latina para los latinoamericanos.
¿Existe en la actualidad un auténtico, original y verdadero Pensamiento Filosófico Latinoamericano?
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