A una velocidad que desconcierta y a una elasticidad que aturde, Floyd Mayweather le ha agregado un toque de delicadeza y un sentido de elaboración que resulta difícil no respetar lo que hace, mientras cabalga con desesperación hacia la gloria.
Pero la verdadera admiración, al menos la mía, la tienen los púgiles que personifican al gladiador determinado a permanecer en la línea de fuego, atraído por el intercambio de metralla y dispuesto a todo por prevalecer. Eso lo hace mejor Manny Pacquiao.
Ambos estarán frente a frente mañana en el majestuoso MGM Grand de Las Vegas, Nevada, donde los reflectores estarán tras sus pasos, mientras intentan demostrar que aún hay enfrentamientos que vale la pena observar en el boxeo de hoy.
Mayweather, quien ha dejado en claro que no es un hombre perfecto, excepto cuando está dentro de un ring, expone su récord invicto (47-0, 26KO) y sobre todo su orgullo, el motor que lo ha empujado a trabajar con intensidad para afinar su estilo.
Del otro lado está Pacquiao, una garantía de acción y peligro, que ha hecho del acoso constante un temible instrumento de ataque, aun cuando eso lo ha expuesto a recibir castigo, pero ha sabido levantarse para extender su carrera y ensanchar su legado.
¿PELEA DEL SIGLO?
Antes era fácil imaginar lo que ofrecerían Tommy Hearns ante Marvin Hagler, Roberto Durán ante Sugar Ray Leonard, Alexis Argüello ante Aaron Pryor o Erik Morales frente a Marco Antonio Barrera, ¿pero qué vamos a ver este sábado por la noche?
Hearns y Hagler saltaron al entarimado sin especular y tras poner toda la carne sobre el asador, ofrecieron tres electrizantes asaltos, el primero de los cuales es considerado el mejor de la historia. Y las otras fueron encarnizadas batallas que estremecieron.
Pero Mayweather ha hecho de su boxeo elusivo y de su magistral defensa, sus cartas de presentación, generando casi igual cantidad de admiradores que de críticos. Y es difícil que deje de ser Mayweather en la pelea más importante de su carrera.
Debería correr un riesgo que normalmente no aceptaría por la magnitud de la pelea, pero pedirle eso, es como pedirle que deje ser quien es. Si decide detenerse a pelear beneficiaría al espectáculo, pero también a Pacquiao, atraído por el intercambio.
Pacquiao (57-5-2) también necesita ofrecer su mejor versión para tener un chance mañana. Necesita acosar más, presionar más, combinar más y disparar más de lo que habitualmente lo hace. De otra manera, no tendrá muchas opciones.
MAYWEATHER FAVORITO
Pacquiao tiene más poder y las agallas para correr cualquier tipo de riesgos en busca de la victoria, pero también de ofrecer un espectáculo a la altura de las expectativas.
Su velocidad, sus combinaciones y su fortaleza, serán un ingrediente clave mañana.
Pero Mayweather comprende mejor que el boxeo es con las manos y los pies, pero comienza en la cabeza. Nadie como él para materializar la esencia del boxeo: pegar y que no te peguen, y seguro echará mano de ese recurso mañana en el MGM.
La última vez que Mayweather se decidió a entrar en la línea de fuego, fue en el duelo inicial ante Marco Maidana y recibió castigo, tanto que provocó una revancha. Pero cuando se decidió retornar a su origen, estableció un dominio arrollador.
A sus 38 años, Mayweather puede que no sea un relámpago, pero aún se mueve con ligereza y es hábil esquivando, pero además, golpea con precisión y aunque sin llegar a paralizar al oponente, algo que hasta ahora, no lo ha necesitado.
PRONÓSTICO
Quiero que gane Manny Pacquiao, pero sé que el favorito es Floyd Mayweather. Su estilo ultradefensivo y boxeo en riposta, lo han vuelto un peleador inalcanzable, al menos hasta ahora.
Este combate, que ha sido bautizado como la “Pelea del Siglo”, podría quedarse muy corta para semejante etiqueta, más allá de las habilidades mercadológicas de sus promotores.
Mi pronóstico es una victoria por decisión de Mayweather ante un Pacquiao, que va a salir a buscarlo, pero quizá no logre atraparlo. Por el bien del espectáculo, quisiera estar equivocado.
AUMENTO INMENSO
3,000 dólares ganó Floyd Mayweather en su primer combate profesional en 1996. Mañana se embolsará aproximadamente 180 millones.
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