Para evitar ser víctimas de la violencia, los más de treinta cambistas de Granada y Nandaime se están organizando para entre otras cosas aprender a detectar cuándo están en peligro.
Javier Macanche, secretario departamental del sindicato de cambistas de Granada, dijo que ante la situación de persecución que se vive cada día por andar en sus manos grandes sumas de dinero han tomado acciones preventivas.
Los cambistas de Granada trabajan en cuatro sitios de la ciudad colonial. Uno de ellos está en la Calle del Comercio. Por ejemplo, si ocurre algo anómalo entre ellos se avisan para enfrentar la emergencia. Para esto tienen un sistema de alerta en cada esquina.
Granada es una ciudad segura realmente, hemos tenido tres intentos de robos en un año. En la esquina del movimiento, conocida como Esquina de los Casinos, en la calle Real Xalteva, ahí hubo un cambista asaltado por un motorizado, pero logramos perseguirlo y capturarlo rápidamente, dijo Macanche.
LAS MODALIDADES COMUNES
Además, explicó el cambista, es muy común la modalidad del cambiolín y el pañuelazo en la ciudad. Hay que tener más cuidado, la Policía debe hacer mayor esfuerzo con la vigilancia en sitios más vulnerables, hay que estar alertas. La delincuencia nos persigue.
Los cambistas de Granada trabajan de las 7: 30 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, con su carnet de identificación visible.
Macanche dijo que si las personas cambian su dinero fuera de esos horarios y en otros sitios van corriendo su propio riesgo, lo que también ocurre con los mismos cambistas.
FALTA LA POLICÍA
En Granada, la Policía Nacional no siempre está patrullando las calles. “No vemos oficiales en las calles y si hay uno en alguna esquina está chateando, no hay seguridad en la calle”, refirió Juan Carlos Lumbí.
Por su parte, Macanche dijo que han logrado coordinación con la Policía, pero están conscientes de que hay debilidades en la cantidad de agentes y en la asignación de combustible para realizar el patrullaje.
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