Miles de efectivos de la Guardia Nacional y refuerzos de la Policía fueron desplegados ayer en Baltimore bajo toque de queda en las noches, tras los violentos incidentes del lunes después del entierro del joven negro Freddie Gray, quien murió por severas lesiones en la columna vertebral ocho días después de haber sido detenido por la policía. El presidente Barack Obama expresó a la prensa que “hemos visto demasiados casos de agentes teniendo contactos con personas, especialmente negros y casi siempre pobres, en formas que generan preguntas preocupantes” y llamó a la reflexión a todo el país.
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