Un niño está hospitalizado debido a una enfermedad crónica y, para que se entretenga las enfermeras le han dado un osito de peluche. Lo que el pequeño no sabe es que, mientras lo abraza, el juguete mide su temperatura, su ritmo cardíaco y el nivel de oxígeno en sangre. Esta escena es ya habitual en varios hospitales de Croacia, Bosnia, Reino Unido y EE. UU. que están usando de forma experimental un dispositivo creado por dos jóvenes croatas con la intención de hacer más fácil la vida de pequeños que pasan por un centro médico o que padecen males crónicos.
“Hasta ahora, obteníamos esos tres datos, muy importantes en nuestros pacientes; con tres instrumentos diferentes, por tres enfermeras distintas, en tres puntos de medición diferentes”, cuenta a Efe Boro Nogalo, director del hospital Srebrnjak de Zagreb, especializado en enfermedades respiratorias en niños.
Los sensores ocultos en las patas del osito miden en pocos segundos esos valores y los envían al teléfono móvil del médico, la enfermera o los padres del niño, mientras este se divierte jugando. El osito tiene un corazón de plástico que se ilumina con colores diferentes según cambia la temperatura del niño y palpita al mismo ritmo que el corazón del pequeño.
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