«La maestra Caridad es una gran directora que nos ha ayudado a crecer y se ha preocupado por el bienestar de los estudiantes, el Conservatorio bajo su dirección ha crecido mucho y se ha desarrollado». Valeska Lobo, soprano LA PRENSA/L. VILLAGRA

¡Caridad Rosado, la maestra pianista!

Caridad Rosado tenía cinco años cuando su mamá la inició en el piano. “Mi mamá tocaba el piano pero no quiso darme las clases y me puso con una profesora que vivía frente a nuestra casa en Santiago, en Cuba”, dice la maestra de 71 años.

Caridad Rosado tenía cinco años cuando su mamá la inició en el piano. “Mi mamá tocaba el piano pero no quiso darme las clases y me puso con una profesora que vivía frente a nuestra casa en Santiago, en Cuba”, dice la maestra de 71 años, ahora convertida en la directora de Música del Conservatorio de la Universidad Politécnica de Nicaragua.

La pianista recuerda que al final del plan de sus estudios fue a La Habana, al Conservatorio Alejandro García Caturla para preparar su recital de graduación, “coincidentemente estaba en ese tiempo y acababa de triunfar la revolución cubana en 1959, así hubo un plan para profesores de música en la secundaria básicas y empezar el plan de becas por primera vez en la historia de Cuba, para cuando los muchachos vinieran de la campaña de alfabetización becarlos y que fueran los futuros profesionales”.

Actualmente tiene 19 años y medio de impartir clases de música en el país, desde el 8 de febrero de 1996.

¿Cómo fue su experiencia integrada a la revolución cubana?

Increíble y enriquecedora en la educación. Una vez integrada a las labores que demandaba la revolución cubana, me encausé en mi vocación como profesora de música de las secundarias básicas e inicie la tarea de apoyo en el plan de becas, para luego trasladarme a la provincia de oriente enrolada con mis estudios de piano que estaba llegando a su fase final, para luego llegar a La Habana.

LECCIONES SOBRE LA PAZ

¿Al llegar a Nicaragua cuáles fueron sus primeros pasos?

Orientar un plan de estudio son asignaturas y niveles de enseñanza que debían de existir y ninguno estaba. Ahora tenemos elemental, básico, medio y hasta el superior.

¿Qué logros han alcanzado como conservatorio?

Hemos tenido más de cien egresados en las distintas especializaciones que han estudiado aquí, que están brillando con luz propia en la sociedad nicaragüense para bien en el desarrollo musical, pero eso nos ha tomado 19 años.

Entrevista

Estamos en este momento empezando el curso número veinte y solo estamos al cincuenta por ciento de lo que debíamos lograr. Está el plan perspectivo y espero confiando en Dios que no pasen otros 19 años. Lo vamos ir logrando más rápido, mucha gente se está disponiendo a trabajar con nosotros, antes no teníamos o los profesores o los instrumentos, pero ahora tenemos todo. Ahora nos está faltando el espacio, faltan las familias de viento madera y viento metal por completarse, porque hace mucho ruido y no tenemos un edificio allá en el espacio norte que está dispuesto para eso con el aislamiento acústico necesario y para que Nicaragua finalmente pueda tener su orquesta sinfónica, porque aquí en Nicaragua solo hay orquestas de cámara.

Soñamos y aspiramos que esto no sea una escuela de música sino un verdadero conservatorio del mozarteo que es la más alta meta que aspiramos.

¿Retos como directora en el Conservatorio?

El perfeccionamiento de la enseñanza de la música, ya que antes no existía un plan de estudios y existía como un círculo de interés, los alumnos decían, me quiero aprender tal obra, y encargaban lo que ellos querían que se les enseñaran y no es así como se estructura la enseñanza en algunas de las especialidades.

¿Qué dejan las enseñanza de la música?

Aprendí que la paz no es solamente la ausencia de guerra que es una lección que yo no sabía.

A los seis meses de venir de Cuba, la Upoli recibió la orden Mahatma Gandhi y vinieron de España a entregarla en un gran acto, en el Teatro Nacional Rubén Darío, donde el Conservatorio por primera vez después de mi llegada hizo una presentación de los instrumentos que en ese momento se impartían y un coro que tuve el honor de dirigir cantando el Himno de la Alegría por el motivo que me convocó.

Entonces me empecé a interesar por la paz y así fui aprendiendo de cómo se logra la paz y cómo nosotros tenemos una responsabilidad que cumplir para lograr la paz, y que el principio principal de la paz es la tolerancia para poder vivir.

LOS RETOS

¿Algunos padres creen que no se puede vivir de la música?

Desde que llegué estamos trabajando la conciencia social y en los padres que creen que no se puede vivir de la música. Es una carrera con toda la exigencia. Cuando el alumno estudia otra carrera se le dice que priorice esa que no es la música, porque la conciencia social te dice que no se puede vivir de la música.

Nosotros estamos tratando de demostrar a través de ese tiempo que sí se puede vivir de la música, si se cultiva el talento y si se dedica a la música. La prueba es que a muchos de nuestros muchachos que no están graduados se les convocan en el teatro para montar una ópera, una zarzuela. También gente talentosa que ha estado en el Conservatorio como Lizbeth Berrios, Elisa Picado, José Luis Leyton, que aunque han salido ya del conservatorio pero que siempre vienen porque aquí están los instrumentos para la práctica.

¿Qué satisfacción le da ser la directora del Conservatorio?

El saber que he puesto mi granito de arena para que la cultura musical de este país prospere. Eso no tiene precio

¿Cual es la reflexión para los jóvenes que inician en la música?

Que se preparen bien. Que si se puede vivir de la música, que una vez que se tiene el talento, que solo Dios lo da, darse a la música que si van a poder salir adelante y que si hacen falta profesionales de alto nivel como los que se están preparando.

BREVE TRAYECTORIA

También fue profesora de música en Ciudad Escolar Libertad, la escuela más grande de música que fue cuartel y después se convirtió en un centro de educación en manos del comandante Camilo Cienfuegos. Se desempeñó como asesora en el municipio Plaza de la Revolución en educación artística que incluía todas las especialidades y profesora de educación musical. Después de haber sido asesora de educación artística durante 19 años y maestra de educación musical pasó a la dirección provincial de la enseñanza artística en la ciudad de la Habana; primero trabajó para el Ministerio de Educación 19 años y después 14 años dirigiendo la enseñanza artística en la ciudad de La Habana; tenía 18 centros de música de teatro, danza, ballet, artes plásticas.

Cultura pianista archivo

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