Siente que se derrite. Tiene la boca seca, la saliva espesa. El calor lo asfixia, quiere beber agua, saborearla, echársela encima, pero no puede. No hay, y eso le da más sed.
En Nicaragua, las altas temperaturas y la sequía, amenazan con convertirse en un problema no solo para la agricultura y la ganadería, sino también para la salud, opinan expertos.
Más allá del estrés producido por la ausencia de este líquido hay zonas del país en las que durante días no sale una sola gota del grifo el consumo del mismo luego de ser almacenado en envases que no cumplen con las medidas higiénicas mínimas, podría provocar un aumento de enfermedades como la diarrea, la hepatitis y el dengue.
Esto es algo en lo que coinciden autoridades gubernamentales y médicos particulares.
Cuando usted guarda agua facilita la contaminación por agentes biológicos, es decir, bacterias, parásitos, y al mismo tiempo se puede contaminar con sustancias químicas, explica el doctor Vicente Maltez Montiel, especialista en medicina interna. Eso continúa Maltez Montiel puede predisponer a enfermedades de transmisión hídrica:
diarrea infecciosa, por parásitos, por virus y además de eso, hepatitis A y B.
Según Maltez Montiel, la escasez de agua también aumenta en las personas la zozobra, despertando en ellas nerviosismo y una sensación de inseguridad, porque el agua es un símbolo de vida, un símbolo de bienestar, dice.
Managua sufre
En baldes, panas o barriles, los habitantes de las zonas más afectadas de la capital guardan el agua que compran o la que con suerte recogen por la madrugada.
En los barrios, la mayoría se queja por la distribución irregular que realiza la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal). Tal es el caso de los pobladores del sector de Ciudadela Nicaragua, quienes deben levantarse a las 3:00 o 4:00 de la mañana para poder recoger un poco de líquido.
Pero el problema es que aparte que solo viene un chorrito, nada más sale por una hora. Tenemos que succionar de las mangueras porque de lo contrario no sale el agua. Peor aún, en el otro barrio, el Enrique Smith es muy raro que se vaya el suministro de agua potable, dijo Mercedes Sánchez, pobladora del lugar.
Un escenario que se repite en algunos puntos del barrio Milagro de Dios. Cuando el agua no llega por uno, dos y hasta tres días, la gente llama a las pipas pero el líquido les llega sucio, lamentan.
Autoridades pendientes
Las enfermedades epidémicas, como el dengue, se verán incrementadas con los efectos del cambio climático, reveló un estudio realizado en Cuba y citado por el Ministerio de Salud de Nicaragua, en su portal web.
Y es que ante la sequía el zancudo transmisor del dengue y chikungunya, señala el estudio, encuentra en los depósitos de agua mejores condiciones para su incubación.
Un asunto que en días anteriores fue abordado por Guillermo González, asesor presidencial en Gestión de Riesgos.
Si antes se ha venido recomendando hervir y clorar el agua, estas medidas hay que extremarlas frente al calentamiento, porque el calentamiento es un factor que va a favorecer el crecimiento de microorganismos y parásitos, aseveró González en una conferencia del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).
Basta una pequeña cucharada de cloro por cada galón de agua para consumo, o hervirla a altas temperaturas para eliminar cualquier bacteria, recomienda el doctor Vicente Maltez Montiel.
El gobierno nicaragüense, por su parte, con jornadas de fumigación y abatización que se extienden a nivel nacional busca erradicar los criaderos de mosquitos como parte del plan de lucha anti epidémica.
Si hemos insistido en que en cada hogar debemos eliminar los criaderos, esto debe intensificarse frente a este fenómeno y convertirse en un hábito, concluyó González.
Forman equipo
El Ministerio de Salud (Minsa) conformó un equipo multidisciplinario que elaborará un plan de medidas de prevención para la seguridad de la población ante el aumento de la temperatura ambiental, revela una nota publicada en la página web de esta institución.
En ella se indica que según Gustavo Porras, secretario general de Fetsalud, este equipo estará integrado por internistas, cardiólogos, epidemiólogos, ginecoobstetras, genetistas, pediatras, neumólogos, entre otros, quienes discutirán las medidas de prevención, comunicación y de acciones directas, así como la preparación del sistema de salud ante las condiciones ambientales.
39 grados centígrados es la temperatura máxima que el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, pronostica para zonas como León y Chinandega.
(Con colaboración de Mónica García).
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