Lleno de encanto aquel día
de fecha y de lirios
de padre tiritado y abrazado
les he de enseñar el mundo
agarrados juntos, a muchas conquistas
pensaba en los pasillos del hospital.
El tiempo pasa, mas no mi amor paterno-filial
es cierto que duele verlos crecer, de alguna manera
pero los veo bendecidos y mi ser calma
porque son muy especiales cada cual
porque Dios los ha hecho especiales.
Niños que caminan juntos
sus manitos dentro las bolsas
unidos por siempre y para siempre
triunfantes, alegres, grandes con sus miradas de niños.
Y orgulloso sobre todo
porque Dios me los mandó
un día para marzo.
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