El Gobierno del presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, avanza entre «conflictos, lagunas y contradicciones», según un análisis revelado por la Escuela de Sociología de la estatal Universidad Nacional (UNA).
El «Análisis de Coyuntura. Administración Solís Rivera: Balance del primer año de Gobierno», fue realizado durante cinco meses por un grupo de investigadores de la UNA y estudia el comportamiento del Ejecutivo desde que asumió funciones, en mayo de 2014.
Según el análisis, la Administración de Solís ha fallado en la implementación de políticas públicas y sociales, mientras que la imagen del mandatario Solís se ha visto degradada.
«Es un Gobierno que no ha tenido el perfil adecuado en cuanto a políticas públicas de baja intensidad y ha sumado grandes conflictos, lagunas y contradicciones», afirmó a Acan-Efe el investigador de la UNA, Carlos Carranza, uno de los autores del análisis.
Según el analista, el Gobierno no ha respondido a la parte de políticas sociales, como al tema de la falta de empleo que sigue «siendo permanente», y hay una «alta contradicción con los sectores productivos y con una Asamblea Legislativa fraccionada». Además, el estudio cita que la desigualdad social y la exclusión son aspectos estructurales, pues están relacionados directamente con el modelo de desarrollo y no pueden ser revertidos con acciones a corto plazo, sino por medio de reformas profundas.
El análisis también divulga que la imagen del presidente Solís se ha visto desgastada por su «presencia permanente siendo franco de crítica» en momentos innecesarios.
«El estilo presidencial tiene una ventaja que es ser directo, mientras que la desventaja es que el presidente asume como propio diferentes frentes y cuando no se ven las acciones concretas de logros, el franco de crítica no es el ministro o las personas que dirigen instituciones, sino el propio mandatario», dijo el sociólogo.
Para Carranza eso no permite que exista un «efecto amortiguador», ni filtros que hay que tener en una «gobernabilidad moderna», por lo que Solís debe dar declaraciones en los momentos oportunos.
En el análisis, también destaca que existe una «crisis ministerial» enfocada en la salida del exministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, sumado a la renuncia de otros cuatro jerarcas.
Han salido de sus cargos de ministros Celso Gamboa (Seguridad), María Elena López (Salud) y Wilhelm von Breymann (Turismo); mientras que a la titular de Ciencia y Tecnología, Gisela Kopper, el presidente le solicitó su dimisión.
Entre algunas críticas resalta la falta de financiación para la agroindustria, la descoordinación entre ministerios e instituciones autónomas, así como un débil apoyo al área de ciencia y tecnología y escasa infraestructura digital.
Carranza manifestó que el presidente Solís tiene que «redireccionar el Gobierno y pensar en su proyecto país para alcanzar nuevos objetivos y posibilidades de desarrollo».