Sergio Moro, un juez federal de Brasil, condenó ayer a siete años y medio de reclusión por lavado de dinero y corrupción a Paulo Roberto Costa, exdirector de Petrobras y el principal delator del esquema de sobornos dentro de la petrolera estatal de Brasil.
Costa cumplirá parte de la condena en su domicilio por haber cooperado con pruebas y declaraciones a la fiscalía para armar el caso. El juez también sentenció por lavado de dinero a nueve años y dos meses de prisión a Alberto Yousseff, un cambista que también ayudó a la procuraduría, a cambio de una pena más leve. Ambos son objeto de otras acciones penales y el juez prometió agrupar las sentencias una vez que se dicten todas.
Es la primera condena que reciben los dos delatores más importantes de la denominada “Operación Lava Coches” en la que, según la procuraduría, grandes empresas de construcción pagaron al menos ochocientos millones de dólares en sobornos a cambio de contratos con Petrobras a costos inflados. Se presume que parte de ese dinero se canalizó al gobernante Partido de los Trabajadores y otros para usarse en campañas políticas.
Moro dijo que el plan criminal consistía en que el consorcio Camargo Correa desviara fondos a Costa, y a otros funcionarios públicos a cambio de un contrato. Para ocultar la transferencia de recursos, simulaban contratos más pequeños con empresas de fachada.
ENORMES PÉRDIDAS
El mayor caso de corrupción en la historia de Brasil costó a Petrobras 2,059 millones de dólares, informó ayer la empresa que también indicó que perdió 7,174 millones de dólares en 2014 en relación a 2013, al difundir por primera vez los demorados resultados financieros de 2014, auditados por PricewaterhouseCoopers (PwC). Estas son las primeras pérdidas de la petrolera desde 1991 e incluyen las causadas por la red de corrupción entre 2004 y 2012.
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