El 3 de octubre de 2013 Europa se sobrecogió con el naufragio de Lampedusa, donde murieron ahogados 368 inmigrantes. Año y medio después la tragedia se repitió con el naufragio del domingo, y, según Acnur, volverá a suceder este verano si no se pone remedio.
Carlotta Sami, portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Italia, y el vocero de la OIM, Flavio di Giacomo, informaron anoche que la tragedia habría dejado 800 muertos, según el relato de la mayoría de los 28 supervivientes, que ayer llegaron al puerto de Catania (sur de Italia). «Los supervivientes proceden de Malí, Gambia, Senegal, Somalia, Eritrea y Bangladesh», añadió Di Giacomo, quien informó de la presencia de cuatro menores entre ellos.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Husein, criticó duramente las políticas migratorias cínicas de la Unión Europea. «Europa da la espalda a algunos de los emigrantes más vulnerables del mundo y se arriesga a transformar el Mediterráneo en un vasto cementerio», declaró en un comunicado.
El director de Acnur en Europa, Vincent Cochetel, subrayó que se trata de una tragedia anunciada debido a los medios insuficientes, en una entrevista publicada en el diario italiano La Repubblica. Hizo notar que en tan solo cuatro meses de 2015 se han registrado la mitad de los muertos de 2014, cuando fallecieron 3,500 inmigrantes en esta zona del Mediterráneo.
Un sobreviviente, identificado como un bangladesí, de 32 años, indicó en Catania que 950 personas iban a bordo del barco cuando naufragó mientras se acercaba un buque portugués para ayudarlos. El fiscal Giovanni Salvi, expresó que el sobreviviente no tenía manera de verificar el número, y que la Guardia Costera calculaba que habían setecientas personas a bordo, con base en sus observaciones, cifra que de ser cierta sería la peor tragedia en el Mediterráneo. Los guardacostas italianos recuperaron 24 cadáveres.
“Confrontamos los testimonios. Había poco más de 800 personas a bordo, entre ellos niños de 10, 12 años. Había sirios, unos 150 eritreos, somalíes”.
Carlotta Sami, portavoz de Acnur en Italia.
BUSCAN SOLUCIÓN
El primer ministro italiano, Matteo Renzi, criticó lo que calificó de como un aumento importante en los viajes de la muerte, y pidió una respuesta a europea unida para combatir la crisis humanitaria en el Mediterráneo. Nos enfrentamos a una actividad delictiva organizada que gana muchísimo dinero, pero sobre todo arruina muchas vidas, dijo en conferencia de prensa con el primer ministro de Malta, Joseph Muscat.
Muscat dijo que si Europa no trabaja junta, la historia la juzgará muy mal. Estimó que los traficantes que organizaron el fatídico viaje habían cobrado entre uno y cinco millones de euros.
Renzi dijo que las tragedias recientes han probado que rescatar a los migrantes no siempre es posible, dadas las condiciones de las embarcaciones y lo delicado de las operaciones, por lo que hace falta centrarse en evitar que las embarcaciones salgan de Libia.
1,650
inmigrantes han muerto en el Canal de Sicilia en lo que va del 2015, informó ayer la portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en el sur de Europa, Carlotta Sami.
ÚNICA SALIDA
Tras la tragedia en Lampedusa, la única decisión que se tomó fue la puesta en marcha de la operación de control de fronteras Triton, que según datos de ayer de la prensa italiana, tiene un presupuesto de 2.9 millones de euros. Esta sustituyó a la misión italiana Mare Nostrum, que de acuerdo a la misma fuente, costaba al Estado 9.3 millones de euros al mes.
Triton gestionada por Frontex para el control de las frontera está financiada por las donaciones voluntarias tanto de dinero como de medios de unos 26 países de la UE. La gran diferencia es la concepción de la misión, pues los portavoces de Triton insisten en que “no se trata de un operativo humanitario o de rescate”, sino que consiste en “patrullar y controlar las fronteras”.
Además, las embarcaciones europeas que participan en Triton no están autorizadas a acercase a las costas libias.
CAE GRUPO DE TRAFICANTES
En Palermo, las autoridades informaron ayer que desbarataron un grupo de traficantes responsable de ayudar a migrantes africanos a llegar a Italia, y que participó en transacciones por valor de cientos de miles de euros en toda Europa, porque los migrantes pagaban para cruzar el Mediterráneo y para unirse a familiares en el norte de Europa.
Las autoridades dijeron que el cerebro de la operación es Ermias Ghermany, un etíope buscado desde el accidente en Lampedusa. Se cree que está en Libia, donde las autoridades emitieron órdenes de arresto contra 24 personas, entre ellas 14 que están en Italia.
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