Los cuerpos de seguridad de Honduras desbarataron en septiembre de 2014 un plan para asesinar al presidente Juan Orlando Hernández, en el que estaban involucrados guatemaltecos, hondureños, colombianos y mexicanos que introdujeron armas al país, informó ayer el ministro de Seguridad, Julián Pacheco, que en ese entonces era jefe de Inteligencia.
Según Pachecho, la fecha para asesinar al presidente que los narcotraficantes habían programado era entre el 20 y 21 de septiembre, cuando Hernández llegara en helicóptero al aeropuerto de la ciudad de Gracias, en el departamento de Lempira, de donde es originario.
Algunos de los implicados, principalmente los cabecillas, fueron capturados y devueltos a sus países, donde tenían cuentas pendientes con la justicia, según la información que por primera vez dan a conocer funcionarios de la Administración de Hernández, quien asumió el poder el 27 de enero de 2014.
AMENAZAS NO ERAN NUEVAS
Las amenazas contra Hernández iniciaron cuando era presidente del Parlamento (2010-2014), desde donde impulsó unas 23 leyes para el combate de la violencia, el crimen organizado y el narcotráfico, recordó Pacheco, quien indicó que estas comenzaron a surtir efecto en 2014 con el desmantelamiento de bandas de narcotraficantes, la incautación de bienes y la extradición a Estados Unidos de una decena de acusados de introducir droga.
El canciller hondureño Arturo Corrales, quien entonces era ministro de Seguridad, dijo que el plan de asesinar al presidente también fue confirmado por Estados Unidos, cuyas autoridades notificaron a Tegucigalpa lo que ocurría.
“Se sabe los montos que se estaban pagando, se sabe (de) las personas que vinieron a Honduras de origen mexicano, se sabe dónde estuvieron operando, hay llamadas telefónicas, hay confesiones en las llamadas telefónicas”, enfatizó Corrales.
Este funcionario expresó que cuando se capturó a los presuntos responsables del plan para eliminar al gobernante y atentar contra otros miembros de su familia, la denuncia no se hizo por deseo del propio presidente. En opinión del presidente, según Corrales, era más importante para él seguir con el plan global de todas las capturas y de los desmantelamientos de las bandas que distraer recursos y capacidad en otras cosas.
Según Corrales y Pacheco, la intención de asesinar a Hernández no ha surgido de una banda de narcotraficantes en particular, sino de varias, por los golpes recibidos. Una de ellas, acusadas por EE. UU. de introducir drogas al país, es la familia Valle Valle, la cual ha sido extraditada.
Corrales resaltó que, según datos de Estados Unidos, se ha reducido el aterrizaje de avionetas cargadas de droga procedentes de América del Sur, de 460 en otros años, a 14 en 2014. “Aterrizaban casi una y media diaria y estos no son datos nuestros, nosotros no contábamos con la tecnología de dar información, nos la daba el Comando Sur”, que ha destacado esta disminución.
“Ni nos van a distraer a nosotros como Gobierno ni van a distraer al país con esta información ni vamos a distraer nuestros trabajos de seguridad, tenemos que seguirlos cumpliendo”.
Juan Orlando Hernández al responder al plan para asesinarlo, según el canciller Arturo Corrales.
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