Si bien las remesas son un motor clave en la economía nacional, porque son las que han garantizado en parte el crecimiento del Producto Interno Bruto en 4.5 por ciento en los últimos años, Nicaragua tiene que pagar un alto costo: la fuga de su mano de obra joven, la que está siendo aprovechada por las naciones destinos de los inmigrantes.
“La importancia que han adquirido las remesas para la economía nicaragüense se refleja en el hecho de que estas superan el monto de la inversión extranjera directa como fuente de recursos externos”, señala el economista Adolfo Acevedo.
¿Cuál es el perfil de los que aportan esas remesas? Acevedo citando cifras oficiales, dice que son jóvenes los que en su mayoría han cursado secundaria, técnicos o universitarios, es decir que poseen “niveles de escolaridad comparativamente altos en relación a la media del país”. Y estos al no encontrar empleo en Nicaragua, optan por emigrar. Esto significa, “que, en alguna medida, el bono demográfico nicaragüense está siendo aprovechado por los países de destino de los migrantes, porque incrementa en ellos el peso de la población en edad de trabajar, contribuye a rejuvenecer su perfil demográfico e impulsa su crecimiento económico”.
MÁS PESO
De hecho, son esos migrantes los que con el sudor de su trabajo en tierras foráneas ayudan a que la pobreza en Nicaragua se reduzca. Acevedo recuerda que el mismo “Banco Mundial estimó que la pobreza sería cuatro puntos porcentuales mayor en ausencia de remesas”.
De hecho, añade el economista, “el incremento del gasto de consumo de los hogares, debido en una medida importante al aumento de las remesas, ha sido el principal determinante del crecimiento de la economía en los últimos años, por el lado de la demanda”, porque las familias al recibir envíos elevan su consumo.
“La migración al exterior representa una salida a la presión que esta creciente población en edad de trabajar ejerce sobre un mercado de trabajo sobresaturado”.
Adolfo Acevedo, economista.
LAS CAUSAS DE LA MIGRACIÓN
El economista Adolfo Acevedo señala que de “no ser por la migración, las tasas de desempleo y de subempleo, y los niveles de pobreza, serían mucho mayores que lo que son en la actualidad, y ello presionaría a la baja, todavía más, los reducidos niveles que alcanzan los ingresos laborales promedio en el país”.
Acevedo recuerda que “durante las pasadas décadas, y hasta la fecha, no se ha impulsado ningún proceso de transformación dinámica de la economía nicaragüense que le permita” crear suficiente empleo.
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