La manifestación, que tuvo lugar dos días después del primer aniversario de la mayor tragedia en décadas en Corea del Sur, terminó el sábado por la noche con graves enfrentamientos entre las autoridades y los manifestantes a las puertas de la Casa Azul, la oficina y residencia de la presidenta surcoreana Park Geun-hye.
Además de los 74 policías heridos, 72 vehículos policiales resultaron dañados, mientras que 386 aparatos empleados por las autoridades como cámaras o walkie-talkies fueron destrozados o robados, informó un portavoz de la Policía Metropolitana de Seúl en una rueda de prensa.
Nueve manifestantes resultaron heridos durante los incidentes y trasladados a hospitales locales, mientras que la policía detuvo a un centenar de “activistas violentos”, dijo la misma fuente en declaraciones recogidas por la agencia local Yonhap.
En la marcha participaron unas ocho mil personas, según los organizadores, una plataforma de organizaciones cívicas y familiares de las víctimas del Sewol, mientras que las autoridades surcoreanas cifraron la asistencia en tres mil personas.
INVESTIGACIÓN ABIERTA
Los manifestantes iniciaron la marcha en la simbólica plaza de Gwanghwamun, donde desde hace meses se hallan concentrados familiares de víctimas para pedir justicia, y trataron de acercarse hasta la Casa Azul.
Unos 13,000 policías y centenares de vehículos fueron desplegados para bloquear el avance de los manifestantes, para lo cual emplearon cañones de agua y gas lacrimógeno.
“Encontraremos a quienes organizaron la manifestación violenta y actuaron de forma delictiva para que sean castigados por la ley”, afirmó el portavoz policial.
Promesa
Durante su discurso en un acto en recuerdo a las víctimas celebrado el jueves, Park Geun-hye prometió reflotar el barco cuanto antes y hallar los nueve cuerpos todavía desaparecidos, pero ese día partió del país sin cumplir hasta ahora.
PRESIDENTA AUSENTE
La protesta ha tenido lugar mientras la presidenta surcoreana se encuentra de gira en América Latina, un viaje que ha generado indignación entre los familiares.
Park y su Gobierno recibieron duras críticas por la gestión del accidente marítimo que dejó 304 muertos el 16 de abril del año pasado.
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