Al menos 35 personas murieron el sábado en un ataque suicida a una sucursal bancaria en el Este de Afganistán, que el presidente de ese país atribuyó al grupo Estado Islámico. El ataque constituye una intensificación de la lucha contra una organización afiliada del grupo extremista que controla un tercio de Irak y Siria. También ocurre en momentos en que las fuerzas de seguridad afganas combaten sin ayuda de las tropas de EE. UU. ni de la OTAN al Talibán.
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