Centenares de rivenses acompañaron el funeral del oficial de Inteligencia de la Dirección de Información para la Defensa del Ejército de Nicaragua, Rafael Ángel Delgadillo Mora, de 48 años, quien fue asesinado de dos balazos a las 10:30 p.m. del miércoles, por sujetos desconocidos que le dispararon desde un auto.
Roberto Delgadillo Ruiz, de 73 años, padre del militar asesinado, indicó que su hijo desde los 17 años que ingresó al Servicio Militar en los años ochenta, se ha mantenido activo en el Ejército. Delgadillo Ruiz es un conocido promotor del atletismo en Rivas,
Considera que todo mundo es sospechoso del asesinato de su hijo. “Se puede sospechar de los mismos compañeros de trabajo, puede haber sicarios, uno duda de todo mundo. Es un verdadero cobarde que mata por la espalda ( ), sospechar de alguna persona no lo puedo decir ahorita, solo espero que den con el paradero de los asesinos, tal vez se puedan salvar de la justicia, pero de la justicia divina nadie se escapa”, afirmó consternado.
De este asesinato al estilo de sicarios, todavía no hay versión oficial de la Policía en Rivas, pues indicaron que convocarán a una conferencia de prensa.
Una fuente policial confirmó que el arma usada era de calibre corto y de los dos balazos que ultimaron al militar, uno fue por la espalda y otro por el costado izquierdo. Un tercer balazo le pasó rozando la parte izquierda del hombro.
Hasta el momento no hay detenidos por el asesinato, pero de acuerdo con la fuente, al menos tres ciudadanos habrían sido llevados a Auxilio Judicial en Rivas, para ser interrogados durante la noche del jueves y mañana del viernes, pero luego fueron puestos en libertad.

LA PRENSA/R.VILLARREAL
HERMETISMO
Ayer persistía el hermetismo sobre las investigaciones. Ni el Ejército de Nicaragua ni la Policía Nacional, en Managua, han ofrecido una versión oficial. El vocero militar, coronel Manuel Guevara Rocha, se limitó a decir: “Se está desarrollando el proceso de investigación correspondiente”.
El padre de la víctima dijo que las autoridades tampoco le han proporcionado información sobre el avance de las investigaciones, pero sí ha recibido la promesa de que resolverán el caso. Delgadillo únicamente conoce que en la investigación participan oficiales del Ejército y de la Policía.
“Me han dicho que van a dar con las personas (que cometieron el crimen) porque están interesados, porque dentro de eso hay muchas dudas”, refirió Delgadillo, quien a su vez comentó que “a veces entre uno mismo en un trabajo hay egoísmo, porque a él lo habían mandado a estudiar a Rusia y a Taiwán, si hay egoísmo puede haber que alguien esté minando los intereses y sentimientos de las personas por debajo, perfectamente pueden ocultar muchas cosas”.
Y aunque Delgadillo no habló de probables causas o móvil del crimen reiteró: En el mundo tenemos toditos algún enemigo, lo que pasa es que no lo conocemos y ese enemigo puede ser alguno que finge ser nuestro amigo”.
El padre de la víctima está claro de que el motivo del crimen no fue para robarle, pues portaba dinero que conservaba aún cuando él llegó al sitio donde quedó el cuerpo tendido.
Según dijo Delgadillo, su hijo se desempeñó en varias instituciones como Migración, Dirección General de Ingresos (DGI) y Aduanas “que era parte de intereses del pueblo”, y durante los últimos 12 años en la Dirección de Información para la Defensa (DID).
Fuentes extraoficiales indican que uno de los casos más recientes en los que Rafael Delgadillo colaboró fue “el quiebre” de una banda delictiva en la que sus integrantes eran unos salvadoreños, pero se desconocen más detalles.
SICARIATO EN RIVAS
El investigador en temas de seguridad, Roberto Orozco, expresó que por lo publicado hasta ahora sobre el hecho sangriento, así como por la manera de “secretividad absoluta” con que la fuente oficial maneja la investigación y por la forma de la operación “es un sicariato a todas luces” en el que está detrás el crimen organizado.
Recordó que Rivas es la puerta de entrada de la droga, vía terrestre y las estructuras rivenses son de las más fuertes existentes en el país.
Además que en esa zona del país ya no persisten los llamados tumbadores, sino “colaboradores necesarios que se han estructurado en varias redes y hay una actividad criminal preocupante”.
A Orozco le llama la atención que la víctima pese a la experiencia en la labor de Inteligencia se haya descuidado de su propia seguridad.
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