Mordió la manzana en su alarde de compromiso con el peso. Pudo ser la manzana del paraíso frente a una pelea que lo puede enviar al reconocimiento del Edén del boxeo en los Estados Unidos o sacarlo del huerto. El nicaragüense Walter Castillo lució firme, sólido de físico y enfocado en destruir para crecer. Marcó 138 libras, mientras su rival, Amir Iman, 140.
Solitario en la llanura se encontraba Walter Castillo cuando decidió partir en busca de proyección a los Estados Unidos. Aún no ha conseguido nada, solo la oportunidad de postrarse frente al radar en un peso importante como es el welter junior (140 lb). Esta noche en la misma velada de Julio César Chávez Jr. y Andrzej Fonfara, el pinolero retará al prospecto Amir Iman.
¿Qué pasará mañana? En el boxeo solamente hay dos caminos, el del favoritismo y el milagroso. Castillo toma la estafeta en busca de una victoria basada en la fe, aunque este peleador cuenta con un orgullo más grande que su miedo, una pegada igual o mejor que la del rival, y aunque su técnica no asusta, posee una defensa sólida y sus resultados están a la dádiva de lo que puedan hacer sus golpes en recto.
Amir Iman lo tiene todo para estar próximo a una pelea por título mundial; sin embargo a veces los prospectos tienen que pasar por pruebas de gran envergadura. Iman tiene un buen promotor (Al Haymon), pelea de forma elusiva y un récord impecable de 16 victorias y 14 nocauts. En su viña no existen los fracasos, a menos que sea la noche del “Martillo” Castillo.
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