El ministro de Defensa de Irán, Huseín Dehgan, dio ayer por cerrado en Moscú el acuerdo para el suministro a Teherán de los sistemas de misiles antiaéreos rusos S-300, a lo que se oponen Estados Unidos e Israel. Dehgan, citado por medios locales, recordó que “hace seis años” que Irán firmó el contrato con Rusia, que lo suspendió en 2010 tras las sanciones impuestas por la ONU contra Irán.
Dehgan adelantó el miércoles que tiene intención de firmar un nuevo contrato para que Teherán reciba este mismo año las baterías después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, levantara el lunes la prohibición sobre dicha operación.
La mayoría de los expertos coinciden en que Rusia e Irán deberán rubricar un nuevo contrato, toda vez que las baterías S-300PMU1 que iba a enviar Rusia en virtud del acuerdo de 2007 ya no se fabrican. Según los expertos, los S-300, análogos a los Patriot norteamericanos, permitirán a Irán hacer frente a una posible invasión o ataque aéreo masivo israelí o estadounidense con cazas de la clase Stealth, helicópteros, bombarderos y misiles balísticos y de crucero.
Ante la “inquietud” expresada por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Putin aseguró el miércoles en conversación telefónica que los S-300 no son una amenaza para la seguridad de Israel, quien ha alertado sobre un posible rearme iraní tras la firma de un acuerdo nuclear en junio.
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