La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, manifestó ayer en Pekín que la ralentización del crecimiento de China contribuye a la estabilidad económica y financiera global y a la sostenibilidad medioambiental.
“A medida que China navega la nueva normalidad de su economía, también contribuye más al bien común global: a la estabilidad económica y financiera, a la sostenibilidad medioambiental y a un acercamiento multilateral igual a los apremiantes retos globales a los que nos enfrentamos”, dijo la directora gerente del FMI.
La economía china creció un 7.4 por ciento el año pasado, un ritmo tres décimas inferior al de 2013 y que fue el más bajo desde 1990. Para este año, el gobierno chino ha rebajado su objetivo de crecimiento a un siete por ciento. La institución encabezada por Lagarde prevé un incremento del PIB chino del 6.8 por ciento en 2015 y del 6.3 por ciento en 2016.
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