A los funcionarios de la Reserva Federal les está resultando más difícil de lo que pensaban desacoplar la política monetaria de los Estados Unidos del resto del mundo.
Si bien las autoridades le abrieron la puerta a un aumento de las tasas de interés más adelante en el año, la presidenta de la Fed, Janet Yellen, sugirió que no tenían prisa y dijo que el ritmo del ajuste, una vez iniciado, sería más lento que lo previsto anteriormente.
¿Qué hay detrás de esta postura cautelosa? El aumento del dólar provocado en parte por políticas monetarias más flexibles en el exterior. La fortaleza del dólar reprime una inflación estadounidense ya demasiado baja a la vez que refrena el crecimiento económico.
En el mundo interconectado de hoy, probablemente fuera un poco ingenuo creer que Estados Unidos sería totalmente inmune a las presiones mundiales, dijo Chris Rupkey, economista financiero jefe de Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ Ltd. en Nueva York. Quizá el hecho de que todos los bancos centrales del mundo estuvieran rebajando las tasas los hizo repensar sus planes de obrar por su cuenta.
Los precios de las acciones y los bonos estadounidenses subieron mientras que el dólar bajó como reacción ante las declaraciones de Yellen y la Fed.
Despegue más tardío
Los operadores de futuro del mercado monetario redujeron las probabilidades de un aumento de tasas por parte de la Fed a menos del cincuenta por ciento hasta diciembre.
Si bien la eliminación de la promesa de ser pacientes en general había sido prevista Yellen misma anunció la medida en su declaración del mes pasado ante el Congreso, lo que sorprendió a los observadores de la Fed fue un descenso progresivo de las proyecciones sobre las tasas de interés por parte de las autoridades del banco central.
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