Posee el control del medio campo y da equilibrio ofensivo-defensivo. Si recibe el balón puede correr con él, pasarlo a un compañero o buscar un pase largo. Es el responsable de organizar, distribuir o dar pausa al juego. A veces decide por dónde se desarrolla la jugada de ataque. Es un mariscal de campo. Se llama Franklin López.
El mediocentro titular de la Selección Nacional vive un dulce momento personal y deportivo. Su reciente casamiento y en espera de su primer hijo, llegó en el momento indicado por la madurez que transmite dentro y fuera de la cancha. Futbolísticamente es mejor jugador por la experiencia internacional acumulada con su club, el Real Estelí.
He evolucionado como futbolista y persona. El trabajo día a día, a conciencia y la actitud me han ayudado a mejorar. Los resultados se ven tanto en mi club como en la selección. Esta es la mejor etapa de mi vida en todos los aspectos y siento que puedo aportar a la Selección y mi equipo, señala el jinotepino de 31 años.
El seleccionador nacional, Henry Duarte, reintegró a Franklin después de seis años de ausencia en la Selección porque confía en él y su capacidades de mediocentro. Sus compañeros también lo apoyan al seleccionarlo segundo capitán de la Azul y Blanco, aunque es el primero de Duarte para organizar el equipo cuando se descompone.
La comunicación entre Duarte y Franklin es directa. Desde la raya el técnico lo llama para darle indicaciones específicas y transmitirlas a sus compañeros. A veces no es necesario. Él mismo corrige al lateral si el movimiento para darle salida al juego no es correcto, o le pide al enlace bajar para ayudar a subir el balón. Él es el mariscal de la Selección Nacional.
Detalle
Franklin López cuenta que jugó durante siete meses aproximadamente en la Asociación Deportiva Guanacaste de Costa Rica cuando estaba en la Segunda División en 2003.
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