Cuidar el manejo del pasto de corte, sorgo forrajero, marango y otras plantas para alimentar el ganado en el verano es fundamental, y para eso el ganadero debe tener visión de agricultor. LAPRENSA/ARCHIVO

Ya no basta con ser solo ganadero

La mejor lección que hasta ahora le ha dejado a los ganaderos el cambio climático es que tienen que convertirse también en agricultores, para garantizar la producción del forraje para alimentar al ganado.

La mejor lección que hasta ahora le ha dejado a los ganaderos el cambio climático es que tienen que convertirse también en agricultores, para garantizar la producción del forraje para alimentar al ganado.

Pero producirlo no basta, hay que adoptar técnicas que permitan almacenar de manera correcta el alimento para evitar que durante los meses de sequía pierda sus cualidades nutritivas.

“Ante la situación dramática del año pasado aprovechamos el invierno para comenzar a ser agricultores. Sembramos cantidades de manzanas de pasto de corte, sorgo forrajero, marango y otras plantas forrajeras y de cara al próximo ciclo agrícola estamos preparando la tierra para continuar sembrando”, dice René Blandón, presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan).

No obstante, Blandón reconoce que deben elegirse las opciones más seguras de almacenamiento del forraje para asegurar la adecuada alimentación del ganado en época de escasez y sequía.

Se puede escoger entre dos métodos de conservación: la henificación y el ensilado. La primera consiste en deshidratar el forraje. El proceso inicia con el corte del pasto para el que se utiliza una cegadora, luego con ayuda de otro equipo se deshidrata y cuando está completamente seco se coloca en hileras que posteriormente son recogidas por otras máquinas que lo embalan en forma prismática (paca cuadrada) o como fardo redondo, explica Domingo Alemán Cáceres, gerente de maquinaria y equipos de la distribuidora Escalante Sánchez SA (Escasan).

En el caso del fardo redondo la ventaja es que al momento de recoger el pasto la máquina lo va picando, entonces el productor que le alimenta directamente con heno el ganado no tiene necesidad de picarlo. Además, se puede hacer henolaje, es decir enrollar el fardo redondo con pasto verde para hacer silos forrajeros, explica Alemán.

Esto reduce el tiempo de espera porque solo se corta el pasto, se hila y se enrolla, pero hay que envolverlo adecuadamente porque se pueden producir toxinas que pueden afectar el rumen de las reses.

NUTRIENTES HASTA POR DOS AÑOS

La otra técnica es el ensilado que se hace con pasto húmedo. Una silocosechadora corta y pica de forma uniforme el pasto. Una vez picado puede almacenarse de varias maneras, una de ellas es la silobolsa que garantiza pérdidas menores y mantiene la calidad de los nutrientes del forraje hasta por dos años.

En estas bolsas se puede adicionar también granos como maíz, sorgo, también melaza y otros forrajes. Lo equipos se encargan de quebrar los granos, para que se desarrolle un proceso de fermentación. Eso garantiza una mejor calidad al alimento y una absorción más adecuada de la energía y nutrientes de la ración.

DEBE SER PRÁCTICA GENERALIZADA

Ariel Cajina, directivo de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), considera que es necesario promover entre el sector lechero la generalización de las técnicas de henificación y ensilado para almacenar alimento.

Esta práctica debe ser adaptada sobre todo en las zonas secas, donde se acentúa la escasez de forraje durante el verano. En las zonas húmedas se dispone de otros tipos de alimentación como la caña de azúcar que aguanta más la escasez de lluvia.

“En Estados Unidos cualquier lechería tiene guardado alimento por lo menos para un año, para evitar cualquier problema. Aquí los pocos que lo hacen guardan para unos pocos meses y si a finales de mayo no ha comenzado a llover, empiezan los problemas y ocurren catástrofes como la del año pasado que causó la muerte de muchos animales”, lamenta Cajina.

LO RECOMENDABLE

Según los especialistas al momento de formar la ración que se le dará al ganado, lo más adecuado es mezclar proporcionalmente el heno con el silo y los suplementos que se adicionen.

“Hay equipos que mezclan las cantidades requeridas de heno y silo y que incluso lo sirven directamente en los comederos”, dice Domingo Alemán Cáceres, gerente de maquinaria y equipos de la distribuidora Escalante Sánchez SA (Escasan).

Según Alemán estas técnicas de almacenamiento son tan efectivas, que cuando se utilizan adecuadamente es necesario agregar suplementos, ya que los nutrientes que otorgan los proporcionan los granos o la melaza que contiene el silo.

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